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lunes, 23 de julio de 2012

¡Puro cinismo!


(16-04-2012)
            Ciertamente el Partido Popular consiguió su mayoría absoluta de forma indiscutible y legítima según las reglas que marca la Constitución. En los sistemas democráticos el pueblo es dios. Concede o quita con su voto la posibilidad de gobernar.
            El procedimiento no fue elegante, desde luego. Se amparó en la crisis. Acusó al gobierno de haberla desatado. Mintió a sabiendas. Fue una mentira bien urdida. Dio dividendos inmediatos: la mayoría absoluta. Otros dividendos quizá se cobrarán en el futuro, porque desmontó buena parte de la confianza ciudadana en el único partido español con posibilidades de arrebatarle la mayoría en el futuro. Pero, quizá, hasta el oportunismo y la mentira para desprestigiar al contrincante  recibirán los aplausos de los partidarios. Todo vale.
            Lo extraño es que consiguió la mayoría absoluta repitiendo "mantras" que a nada comprometían: "haremos lo que hay que hacer"... "seremos un gobierno como dios manda"... "los mercados aflojarán su presión en cuanto tengamos un gobierno que sabe lo que hay que hacer"...
            Nadie pudo arrancarle a Mariano Rajoy una sola concreción sobre el programa mágico que habría de sacarnos de la crisis. Ni un compromiso concreto. "Lo que dios manda...".
            Hay opiniones maliciosas en los medios de comunicación que se orientan en una doble vertiente sobre ese silencio en cuanto al programa de Rajoy y del Partido Popular. Unos, en consideración a los bandazos que va dando el gobierno en sus medidas según demanda Ángela Merkel y en consideración a las múltiples y contradictorias "ocurrencias" de los ministros sobre temas demasiado delicados, consideran que el Partido Popular no ha tenido, ni tiene, ningún programa creíble. Improvisa según soplan los vientos y los mercados. Sería duro pensar que este país le ha dado la mayoría absoluta a un partido sin proyecto para sacarlo del atasco.
            Otras opiniones se decantan por considerar que sí había un programa y que se ocultó con intención de no poner en fuga a los votantes, incluso a una buena parte de sus fieles. Me incluyo entre estos últimos. Quizá no había un programa concreto, pero sí unas líneas programáticas  muy simples pero  claras. Sólo una vez oí a Rajoy hablar de su programa: "Menos Estado. Así saldremos de la crisis..."
            Y al parecer, era eso precisamente lo que dios mandaba. Y el Partido Popular lo está cumpliendo a rajatabla ¿Quién en su sano juicio se atrevería a contrariar la voluntad de dios, o de Merkel?
            Hoy, otro día infausto en nuestro presente reciente como pueblo, para el umbral de nuestros logros como ciudadanos, para los derechos consubstanciales que  garantiza la Constitución , el gobierno del Partido Popular toma de nuevo las tijeras podadoras y empobrece las ramas del estado protector que entre todos hemos levantado. Hoy toca la Sanidad Pública y la Educación, dos pilares básicos que sustentan la igualdad efectiva ante la ley de nuestro sistema democrático.
            El "ínclito" Luis de Guindos recientemente ya había abonado el camino con una de esas preguntas retóricas retorcidas de intenciones inconfesables. "¿Os parece razonable que paguemos las medicinas a Botín?"  Suponemos que Botín tiene ingresos para  no necesitar el sistema sanitario para mantenerse saludable. Pero, sí, señor ministro. A muchos nos parece razonable. Y si se paran a pensarlo, a todos debería parecernos razonable. Nos parece muy razonable que exista un sistema público de salud como el que tenemos, porque es de los mejores del mundo. Nos parece razonable que el Sr. Botín goce de esa prestación si es su deseo. Y nos parece aun más razonable que se sustente en la aportación de todos los ciudadanos en la medida de sus posibilidades. Eso lo garantiza un sistema de tributación justo y progresivo. Si el Sr. Botín paga sus impuestos, nos parece razonable pagarle sus medicinas. De esta forma, con los impuestos del Sr. Botín, también podremos pagar las medicinas de los desahuciados y los parados de larga duración.
            Hoy el ministro Wert , portavoz autorizado del gobierno por fin en temas de su cartera, anuncia los recortes en Educación. Un aumento del 20% en el número de alumnos en cada clase en cualquier nivel. Una ampliación del horario lectivo del profesorado (12% más de horas de trabajo, porque sólo nos dedicamos a leer el periódico y a tomar "cafetitos", según Beteta). Negación de las sustituciones durante las dos primeras semanas de baja por enfermedad del titular. Simplificación de la oferta educativa de los Centros Públicos en Bachillerato, con una sola línea: Letras o Ciencias. Entre otras apenas esbozadas y que explotarán entre las manos de la sociedad anonadada y desarmada por las amenazas de la crisis que el gobierno enfatiza cada día.
            No abundaré en las consecuencias de la masificación de las aulas en la enseñanza pública. Cualquier persona razonable podrá intuirlas.
            Pero terminaré estas reflexiones intentando explicar el título de este escrito. ¡Puro Cinismo! La señora de Cospedal ha sido hoy la portavoz del gobierno en una comparecencia pública. Ha estado algo más comedida con el copago/repago y la reducción de prestaciones sanitarias, pero se ha desmelenado defendiendo las medidas que limitan las prestaciones educativas de la Enseñanza Pública. No acepta que se emplee en su presencia el término " recorte". No son recortes, sino "adaptaciones" dentro del ¿programa? educativo del Partido Popular que está orientado a la excelencia y a superar el alto índice de fracaso escolar de los centros españoles.
¿No es cinismo?
            Es el procedimiento del "mantra" que tantos dividendos parece reportarles. Repite una mentira cien veces, y acabará por parecer una verdad.
            Hay otra gran mentira que el Partido Popular repite sin cesar, y a sabiendas, porque ha de haber en el gobierno necesariamente, aunque sólo sea por pura estadística, alguien medianamente preparado para evaluar la situación con objetividad.  "No hay más remedio" "No nos gustan las medidas, pero no caben otras..." Centenares de economistas prestigiosos de cualquier rincón del mundo vaticinan que Europa se encamina a la catástrofe. Que las medidas restrictivas son un monstruo enloquecido que se devora a sí mismo. Que destinar todo el esfuerzo a controlar el déficit exclusivamente nos conduce indefectiblemente a la ruina. A unos antes que a otros, desde luego. Pero esa es la única preocupación de la señora Merkel. Garantizar que se reintegrará a sus Bancos el dinero invertido en la deuda de otros países. De paso, nos empobrece, restringe nuestra capacidad de investigación, de formación, de desarrollo, de competitividad en suma. Nos hace dependiente de la tecnología alemana y dispone de mano de obra muy cualificada - titulados universitarios, ingenieros, técnicos superiores- a un precio impensable hace unos años.
¡Cinismo de nuestro gobierno!
            La Europa de los pueblos, la Europa del Humanismo, del Arte, de la Filosofía, la de las Ciencias Positivas, la gran referencia mundial en calidad de vida y en derechos humanos hoy ha sacrificado miserablemente la historia de sus logros en la ambición desmedida del capitalismo especulativo y en la mediocridad y el servilismo de su clase política.
            Avergüenza que la única esperanza que nos queda a la izquierda sociológica de este país sean las próximas elecciones presidenciales de Francia y la previsible y deseable victoria de Hollande.
            ¡Pues eso! Algo habrá que hacer. Menos sentirnos derrotados y entregar sin resistencia doscientos años de luchar por la igualdad efectiva ante la ley, por la soberanía compartida por todos los ciudadanos.

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