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lunes, 23 de julio de 2012

La derecha más indigna que hayamos conocido en democracia


(4-07-2012)
Hoy es noticia. Los grandes evasores de capital de este país consideran inaceptable la amnistía fiscal pagando un diez por ciento de las cantidades evadidas. Les parece escasamente ventajoso. Y Hacienda, don Cristóbal Montoro, sin pestañear acepta el chantaje  y la indignidad que nos reporta.
En resumen, los grandes evasores de larga duración podrán lavar su delito por un mísero uno por ciento en la mayoría de los casos, con la garantía añadida de que nadie fiscalizará sus cuentas. No obstante, muchos de ellos deberían estar en la cárcel, si Hacienda y la Justicia actuarán con la debida diligencia.
Cuadrar las cuentas es la justificación moral suficiente para el señor ministro. Lograr por el procedimiento de la amnistía dos mil quinientos millones de euros, lo que tenían previsto. Si cuadrar las cuentas es la justificación moral para cualquier cosa, lo peor no ha llegado todavía. España reconoce oficialmente, desde el propio gobierno, su condición de República Bananera. Son las mafias - en este caso, las del dinero- las que establecen las reglas del juego.
No es que esté en entredicho uno de los principios fundamentales de la democracia, la igualdad efectiva ante la ley. Sencillamente se conculca, se ignora, se violenta desde el propio gobierno de la nación. Un caso más. Y, al parecer, sin consecuencias.
¿Hay una oposición en ese Parlamento? O reacciona ante esta tropelía o es muy posible que una buena parte de la ciudadanía dé la espalda a las urnas en las subsiguientes convocatorias porque llegaremos a la muy plausible conclusión de que los partidos no nos representan, y esta democracia  no será creíble en poco tiempo.
¡Y queda claramente demostrado! ¡Quien pueda permitírselo, a defraudar que son dos días! Resulta infinitamente más ventajoso que cumplir con la ley. Mientras, a los profesores de la Enseñanza Pública de Andalucía -Decreto Ley 1/2012- nos han arrebatado de por vida, y alevosamente, las pagas extraordinarias. Seguramente hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Les habremos creado infinidad de problemas a los bandidos de la Banca. Es justo que paguemos el rescate.

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