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lunes, 19 de noviembre de 2012

Han ganado los nuestros

     Leí no hace demasiado tiempo una oportuna cita relacionada con las elecciones americanas. Venía a decir que en los Estados Unidos sólo caben dos posibilidades, o gobiernan los conservadores, o gobiernan los reaccionarios.
     En esta ocasión, el sentido común y el huracán Sandy permitirán gobernar a los conservadores. En ocasiones la propia naturaleza se encarga de desmontar las teorías peregrinas que defienden la minimización del Estado, ese depredador de nuestros beneficios, ese ladrón legal que nos saquea mediante los injustificables impuestos, según la tesis republicana. 
      La verdad, no veo yo a la ExxonMobil, General Motors, a Coca Cola, o a la General Electric, por citar sólo algunos de los mascarones de proa del gran capital americano, yendo a socorrer a los ciudadanos afectados por una catástrofe natural.
       La cuestión que hoy viene  a esta crónica es, cuando menos, curiosa. Europa ha respirado aliviada con el triunfo de Obama.
            Sin embargo, eran las propuestas del Partido Republicano las más coincidentes con la actual política europea. Eliminación de prestaciones sociales, como los programas de caridad sanitaria, libertad absoluta al capitalismo financiero, control del déficit y rebajas de impuestos a los más ricos. Ni un miserable dólar para potenciar el empleo. Y dificultades múltiples para la integración de los inmigrantes. Programa elaborado por blancos, misóginos rijosos casi todos, ricos, hipócritas de corazón duro, frecuentadores de iglesias, envejecidos, satisfechos de sí mismos y necesitados de saberse minoría privilegiada y dominante; partidarios de privatizar cualquier servicio público rentable y de reconvertir el resto en programas de beneficencia para los más desvalidos. En fin, reaccionarios.
      De hecho, es el Partido Republicano el único referente internacional que aplaude  las medidas políticas de Merkel. En los planteamientos básicos, coinciden. Y eso habla a las claras de lo necesario que resulta en Europa sustituir a los reaccionarios que gobiernan el continente, aunque sólo sea por conservadores como Obama.
        Este conservador ha apostado durante los últimos años por lo urgente frente a lo necesario, en palabras de Paul Krugman, el Nobel de Economía; lo necesario es el control del déficit, pero lo urgente desde el punto de vista humano es la generación de empleo. Obama ha devuelto actualidad  a Keynes, mientras la Unión Europea lo ha dado por muerto. Pero Europa respira aliviada. 
       En realidad, el capitalismo industrial respira aliviado. Vive de nuestro consumo. Las gallinas no pondrán huevos en los nidales si les falta el maíz en  el barreño. Las políticas del control de déficit que han ido contaminando el mundo desarrollado desde ese antro que gobierna Europa amenazan con una gran recesión mundial. De haber ganado  el Partido Republicano, la recesión y la exclusión social de grandes capas de población del mundo desarrollado estaban garantizadas. De momento hemos salvado, como en el tenis, un “match ball”.
       En nuestro caso ya no sé con qué carta quedarme. ¿El Partido Popular es un partido esquizofrénico o es, sencillamente, la mayor aglomeración política de cínicos que haya conocido la historia reciente?
         Tiene como referencia en su actuación un programa elaborado por la FAES, inspirado punto por punto por el programa del Partido Republicano de los Estados Unidos; en Julio, el parlamentario popular de la Comisión de Economía del Congreso, Fernando López Amor, celebraba la muerte de Keynes certificada por la Unión Europea, como una victoria política de su partido; pero hace escasos días, un senador por el Partido Popular al que se preguntó si su partido estaba muy decepcionado con la derrota republicana, respondió con gesto de dignidad herida que no cabía decepción.
     “Han ganado los nuestros”, dijo el hombre. 
   Curioso, cuando menos. Porque buena parte de la prensa afín afirmaba taxativamente que en Estados Unidos había ganado la izquierda.
     Ciertamente, la lectura predilecta de Obama es el Manifiesto Comunista.
     Y  Keynes es de izquierdas. De extrema izquierda, diría yo. 
    Como cada una de las personas desesperadas que salen a la calle a protestar por las políticas de este gobierno. Huelgas políticas secundadas por la extrema izquierda. Así las califican los voceros de entrañas corrompidas por el servilismo al capital. La mayoría de ellos esclavos mal pagados, esbirros con nóminas de hambre, perros agradecidos y mal alimentados. No saben vivir con dignidad. Sólo se sienten vivos y reconfortados si el amo les acaricia el lomo agradeciendo su fiereza o su veneno. Un día, sin duda, ellos dejarán de ser necesarios y acabarán en la cuneta. Sólo entonces descubrirán, si la servidumbre les ha dejado intacta alguna parte del cerebro, que el Estado resulta imprescindible, porque el Estado somos todos con una obligación moral irrenunciable: cuidar de cada uno de nosotros. 
     Goebbels acabaría en el paro si volviera a nacer. Por ineficaz en habilidades manipuladoras; por no ser suficientemente canalla e inmoral como para merecer una nómina entre los que nos envenenan el aire con su palabra y con su aliento. 
        Pues eso: "¿Quiénes hemos ganado?"
        "¡Los nuestros!"



           
            
            

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