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martes, 27 de noviembre de 2012

El cerco

   Lentamente el círculo se cierra. 
  Cada paso fue programado de forma eficaz en conciliábulos al que acudieron puntuales los artífices del pronunciamineto contra las libertades y los derechos. Acudieron los de siempre, el capital y la derecha política, cogidos de la mano. Si miramos con atención, en la foto de familia no faltan tampoco capelos cardenalicios. Están siempre ahí, junto a sus cómplices históricos, junto a cualquiera que les garantice beneficios y les ayude , con su poder usurpado, a controlar la libertad y la conciencia humana, a las que tanto temen.
      Por ahora, ni unos ni otros han necesitado la complicidad de generales insatisfechos y muy pagados de la dignidad de sus estrellas de hojalata, prestos a tirar del espadón para poner patas arriba los principios constitucionales, restablecer el orden de toda la vida y poner al enemigo a buen recaudo entre las tapias de los cementerios, en el mejor de los casos, o en tumbas comunes en cualquier predio perdido donde ni dios encuentre sus esqueletos y el rastro de su memoria. 
      Este golpe está siendo incruento, sin cañones, sin tropas moras cargando con el sable desenvainado contra el pueblo indefenso. Este golpe está siendo paulatino, progresivo, imparable, pero sin fusilamientos al amanecer, sin desfiles triunfales, sin masas enfervorizadas por la visión del vencedor . Y , lo que es peor, este golpe está siendo con el consentimiento de una buena parte de los damnificados. 
       Y con la complicidad de Europa. Estamos condenados.
      No podemos negar que saben bien su oficio. Son conscientes de que sus planes son un crimen. Y han desarrollado enormes dosis de cinismo, habilidad para la manipulación y la mentira, y capacidad de criminalización del enemigo. Son expertos, cargan con siglos de experiencia.
       La máscara , tras la que disfrazaban sus intenciones al principio, empieza a no ser necesaria. Cada vez están más convencidos de su fuerza. Lo llaman necesidad, medidas imprescindibles para salir de la ruina, pero es una perífrasis desafortunada y torpe. Su nombre es dictadura. 
       Desmontan el estado que garantizaba derechos , libertades y servicios. 
       Conculcan la igualdad efectiva ante la ley con cada  real decreto.
      Convierten en leyes generales sus principios morales - o inmorales- sin respetar la libertad de conciencia.
       Burlan al Parlamento
      Desprestigian a las instituciones públicas
      Desmembran los servicios públicos para entregarlos a la explotación de sus cómplices clientelares
      Protegen con nuestro impuestos a los causantes de la crisis financiera
      No corrigen situaciones injustas que tienen su origen en leyes de principios del siglo pasado , como los desahucios
      Cargan las necesidades de control del déficit sobre los injustos impuestos indirectos, sobre los salarios de los trabajadores públicos y sobre las condiciones insoportables de los trabajadores por cuenta ajena.
      Amnistían a los corruptos y a los grandes defraudadores
      Huyen como del diablo de una reforma fiscal que haga aflorar la economía sumergida, lastre a las grandes compañías y a las grandes fortunas con impuestos ajustados y depure las actividades fraudulentas en paraísos fiscales tolerados
     Condenan a las personas sin recursos a la miseria y a su suerte desgraciada; será voluntad de dios
     Ponen precio a la protección judicial para alejar a los más desvalidos y peor tratados de la tutela de los jueces
      Y, desde luego, no olvidan que resulta imprescindible controlar la información que recibe la masa para mantener la sumisión, la conciencia de que la situación es inevitable, de que lo tenemos merecido por haber vivido por encima de las posibilidades de un país miserable que un día se creyó rico. Desmontaron la mejor televisión pública que hayamos tenido en nuestra vida y la colonizaron con periodistas de collar y cadena, amaestrados en otras escuelas de manipulación. Y , si algún medio aun presumiera de cierta independencia, los cómplices se encargan de marcar su territorio y de recordarle de quién es el verdadero poder y cuáles son sus instrumentos: el control policial y el dinero.
     Dos botones de muestra resultan suficientes. Nos extrañaba que la SEXTA mantuviera en pantalla programa críticos con el poder establecido. Ha llegado la hora de ponerla en su lugar.
      Las grandes compañías eléctricas han puesto precio a la cabeza del periodista Jordi Évole que ha desenmascarado sus procedimientos inmorales, y de abuso con los consumidores. Todas ellas tienen en nómina a influyentes políticos cesantes de todos los partidos para garantizarse la complicidad de cualquier gobierno y acceder a subvenciones cuantiosas del estado  y , a pesar de la confrontación de intereses entre ellas,  son más fuertes las complicidades y los beneficios derivados de la manipulación del mercado y de los precios; de hecho, funcionan  como un monopolio con el perjuicio de los usuarios. El capital le recuerda a la Sexta quién gasta dinero en publicidad. Suponemos que han solicitado la cabeza de Évole en una bandeja de plata a cambio de mantener sus cuotas de publicidad en la cadena. Es su procedimiento. El dinero lo compra todo. Puestos en la tesitura de escoger entre la supervivencia y la independencia, ¿qué haría cada uno de nosotros? 
    Sólo cabe esperar. Si Salvados sale de la parrilla de la Sexta en breves fechas, propondría un boicot duro y repentino a la cadena. Inmediato. Radical. La publicidad no tiene valor alguno sin telespectadores. Que la empresa elija si es más importante el capital de los anunciantes o la cuota de pantalla, sin la cual no habrá negocio posible.
    El otro botón de muestra afecta también a la Sexta. Casualidades de la vida. Una camarógrafa que grababa un desahucio fue detenida en Sevilla y se le ha requisado su cámara y el material grabado. Generalmente estas personas, que suelen trabajar como free lance, son los dueños de su material de trabajo. Resalto este aspecto porque es importante reseñar que se la ha privado , también, de su medio de vida.
    En este caso no ha sido el capital , directamente al menos, sino el poder político. La Delegada del Gobierno en Andalucía deberá dar explicaciones de qué delito cometió la periodista que cubría un acontecimiento social muy relevante; ella era nuestros ojos; nuestro testigo objetivo, la encargada de trasladar a la sociedad los hechos desnudos sobre los que nosotros hacemos valoraciones morales y tomamos decisiones. No han atentado sólo contra ella , contra la libertad de prensa, contra el derecho a la libre circulación de información. Han atentado contra todos nosotros.
   La llaman democracia. Pero los datos objetivos apuntan a que vivimos en una dictadura de manual. ¿O no?
  En Europa, Hollande se había salido del guión. Un brote verde de izquierda afloraba en el país vecino. Quién sabe si la cerilla que acabara incendiando el bosque. No hay que temer incendio alguno. La Troika ya le ha recordado cuál es el camino verdadero. Y las agencias de calificación le han hecho llegar la amenaza impecable de que pueden encarecer hasta el infinito sus necesidades de financiación modificando su calificación. Por si había dudas.
   Hoy, la verdad,  no sé si estoy desesperado, furioso o tristísimo. 
      
   
       
      

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