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lunes, 22 de julio de 2013

Agosto podría venir cargado de malas intenciones

              Sitiado, como toda la cúpula histórica de su partido, por las declaraciones de Bárcenas ante el juez y por las propias evidencias, el presidente del gobierno, como un conejo acosado por el huronero furtivo, desapareció misteriosamente y se fabricó una muralla de silencio.  Lo fió todo a su estrategia predilecta, la huida y dejar que pase el tiempo. Hacerse el muerto, según lo han calificado algunas plumas aceradas de la política.
                Pues eso, se hizo el muerto. Pero se permitió un mensaje a los cómplices europeos y a las hienas usureras que se alimentan de nuestra ruina. El gabinete de Prensa de Moncloa remitió una foto de estudio a los medios de comunicación en la que el presidente del gobierno da un plácido paseo por los jardines del palacio presidencial rodeado por la sonrisa benévola del gran capital español.
             “No pasa nada. Ellos, el sostén de la patria, están conmigo”, -venía a decir Rajoy al resto del mundo. “Los que me ayudaron a conseguir el poder con dádivas generosas, aún me apoyan”.
                En el texto que acompañaba a la foto, el gran capital español aseguraba que “este gobierno debe mantenerse, porque aún quedan reformas importantes pendientes de desarrollar y es el camino que nos sacará de la situación indeseada que padecemos”.
                  O sea, que Rajoy tiene la bendición de los patronos.
             ¿Cómo no?  En su columna del domingo en El País, Concha Caballero se hacía eco de una situación histórica. Por primera vez en este país las rentas empresariales superaban a las rentas del trabajo. Para entendernos, el dinero percibido por el conjunto de los empresarios es superior al dinero percibido por todos los trabajadores del país. ¡Y en plena crisis! “¿Qué crisis…?”, dirán ellos.  Este dato no hace sino confirmar definitivamente la fractura social. Casi todos debemos ser infinitamente más pobres y desasistidos para que una minoría sea cada vez más rica. Es el objetivo verdadero. Mientras nuestros salarios disminuyen, mientras se privatizan o se  empobrecen los servicios públicos, mientras se abandona a su suerte – a su pronta muerte- a una gran parte de las personas dependientes, mientras se niega asistencia sanitaria a personas por razón de su orientación sexual o de su opción de vida –embarazo asistido-,  las rentas del capital , proporcionalmente, crecen. La reforma laboral ya da sus frutos, los frutos pretendidos.
                La crisis no está siendo sino la ocasión propicia del gran capital, el especulativo, el que alimenta la cleptocracia que nos gobierna, para sacar beneficios escandalosos y modificar los costes de producción a nuestras expensas.
              La mayoría parlamentaria, siguiendo los dictados de la cúpula, protegió los temores de Rajoy a comparecer ante la opinión pública y hurtó al Parlamento que lo invistió la posibilidad de recibir las explicaciones imprescindibles del presidente del gobierno sobre quien recae una acusación tan grave que en cualquier democracia verdadera supondría, probablemente, su inhabilitación. Y la oposición, laminada durante toda esta legislatura demencial y autoritaria, ha debido recurrir al instrumento de las ocasiones excepcionales, a la amenaza de una moción de censura. Para perderla, desde luego. Pero esa situación excepcional permitiría a la oposición, sin cortapisas, hacer valoraciones en el Parlamento, pronunciar discursos agresivos, hacer denuncias que permanecen en el limbo de los discursos inoportunos o inútiles. Ruido mediático. También, inquietud entre los socios,-cómplices-, europeos.
                No sucederá. Hoy Rajoy se ha comprometido en la rueda de prensa obligada que sigue a las reuniones con otros jefes de gobierno, el de Rumanía en este caso, a comparecer ante el Parlamento para dar su versión sobre el asunto Bárcenas. No ha mencionada fecha, ni procedimiento, pero ya hay un compromiso público.
                ¿Qué hurón lo habrá hecho salir de la madriguera? Puede que haya sido la conjunción de varios hurones.
                De una parte, quizá la exigencia privada de algunos pesos pesados del propio Partido Popular. Hay dirigentes autonómicos que sufrirán en sus carnes el deterioro de la marca de la gaviota y solicitan claridad, cuanto antes. De otra parte, aunque han manifestado suficiencia ante la posibilidad de la moción de censura, puede que esta amenaza haya surtido efecto. Creo que, sobre todo, ha pesado la opinión editorial de los grandes medios europeos; en cierto modo, la opinión de sus gobiernos. Ninguna opinión pública europea puede entender la negativa de Rajoy a comparecer ante el Parlamento tras ser objeto de tan graves acusaciones. Así que puede que haya existido alguna recomendación al respecto.
                Pero, si es cierto lo que ha trascendido, hay una cuestión de fondo, una decisión política que ya está tomada y de gran calado en nuestras vidas que entrará en vigor en agosto, el mes en que se hacen públicas las decisiones venenosas según la tradición. Para entonces resultaría imprescindible haber puesto algún parche a la cuestión de las acusaciones de Bárcenas. Esa habría sido, en mi opinión, la razón principal de este cambio de actitud del presidente de gobierno que tiene aversión al Parlamento.
                Hay evidencias, -las empresas ya lo conocen y avisan a clientes de grandes cuentas para que adelanten los pedidos-, de que en Agosto prácticamente desaparecerá el IVA reducido y de que el tipo general subirá al 23%.
                Si se cumple, el silencio cómplice de Europa y las fotos del jardín de la Moncloa nos costarán el 2% de nuestros salarios. Esa es la reforma fiscal de la derecha. La subida de los impuestos indirectos, la asfixia del consumo interno; más paro, más recesión, más miseria sobre nuestras vidas, para que una minoría insignificante sea cada vez más rica. 
                Luego, en otoño, se ofrecerá a los mercados como garantía  del cobro de sus intereses abusivos, la reforma de las pensiones, el saqueo y el sacrificio también de la población más indefensa.
               ¿Liberales…?  ¡¡Saqueadores!!

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