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domingo, 23 de junio de 2013

La Troika agoniza

  Lo dije recientemente, por otro motivo, pero es una verdad que tiene infinitas aplicaciones. La historia lo ha demostrado, incluso la Historia Natural. Todos los seres monstruosos llevan dentro la semilla de su propia autodestrucción. Y la Troika es uno de esos seres incompatibles con las leyes de la lógica, la lógica social y la lógica económica.
            Los socios de conveniencia, la Europa Merkeliana, El Banco Central Europeo, tan condicionado en sus actuaciones por el criterio alemán, y el Fondo Monetario Internacional se culpan ahora mutuamente del fracaso estrepitoso en el rescate de los países y las destructivas medidas que se establecieron para los mismos, imponiéndose a los Parlamentos Nacionales bajo la amenaza de permitir el hundimiento económico.
            Media Europa ha soportado, y seguirá soportando, sus injustas e inútiles medidas colonizadoras.
            Pero hay muertos, cadáveres económicos que ya no reportan beneficios. Grecia, es un muerto que provoca sonrojo. Y hay otros países que agonizan en las salas de urgencia de la economía europea, mientras los socios ricos debaten la parte del botín que les corresponde, cuando se consume el saqueo.
            Las toneladas de papel impreso, teorías económicas de encargo para justificar sus políticas interesadas, son ya papel mojado. La realidad lo demuestra cada día. Las explicaciones de los esbirros al servicio de las teorías ultraliberales, aunque estuvieran emboscados en las cátedras inaccesibles de Universidades de prestigio, o en los Consejos  Rectores de organismos  de contrastada solvencia intelectual, resultaron fallidas, falsas, ideológicas, envenenadas por intenciones estratégicas. 
            Teorías interesadas con un único objetivo en Europa, colonizar las economías más frágiles. Para ello se ató corto al Banco Central Europeo, impidiéndole de hecho activar sus propios recursos a tiempo para contrarrestar los ataques especulativos contra las necesidades de financiación de los países. Luego, todo ha sido una cascada de acontecimientos programados a favor del capital y en contra de los pueblos.
            Esta hermandad criminal ha trabajado a conciencia para precarizar el empleo, para rebajar los salarios, para recortar los derechos sociales de los pueblos, para minimizar el papel del Estado en su función de defensor de los propios ciudadanos y de equilibrador de las diferencias mediante los servicios públicos. 
            Los países del Sur estamos listos para la invasión definitiva. España, especialmente, porque un gobierno cómplice, le allanó los caminos. Como añadido, en nuestro caso, Wert les facilitó dejar a este pueblo desarmado. Selección temprana de la mano de obra menos cualificada y que mejor aguantará su explotación; limitación de plazas públicas, umbrales económicos y reducción de becas para el acceso a las enseñanzas superiores y universitarias, selección económica, de hecho, para acceder a las titulaciones superiores. Este gobierno indigno enmascara sus intenciones bajo una buena palabra, la excelencia; pero no se trata de la excelencia académica, sino de la excelencia de la cuenta bancaria. La Universidad dejará pronto de estar sostenida con fondos públicos. Sus enseñanzas solo estarán al alcance de quienes puedan pagarlas. Modelo FAES, modelo USA, modelo Partido Popular.
            Así, sin acceso a la formación, los hijos de esta sociedad desarrollada, cualificada, con una economía razonablemente fuerte, tendrán que aceptar los empleos precarios, malpagados, renunciando a muchos de los derechos conquistados por sus padres o por sus abuelos, con contratos fuera de la ley porque pretenden alejar las relaciones laborales de la supervisión judicial, y con escasas cotizaciones sociales que difícilmente les garantizarán una pensión digna alguna vez. 
            Cospedal ha anunciado una inminente campaña "pedagógica" a favor de esta ley de Educación que persigue la excelencia y la superación de las lacras educativas de este país de analfabetos. Intenta contrarrestar la demagogia de quienes se oponen a esta ley por intereses exclusivamente ideológicos o personales, en su interesada opinión. Bien hecho. La manipulación y la mentira es la estrategia más granada de esta mujer cínica y privada de conciencia social; no podía faltar en este caso.
            Esta hermandad criminal, la Troika, ha trabajado a conciencia para profundizar la brecha entre ricos y pobres, personas o países. Ha hecho un buen trabajo. 
            Pero sabemos que preparan un divorcio agresivo. Hay cadáveres, países destruidos y otros al borde de la sima. En voz baja, el coro de cómplices que ahondaron nuestra ruina reconoce que las medidas aplicadas no se diseñaron para la recuperación de los países con problemas sino para garantizar el beneficio de los países ricos. Mil veces lo hemos dicho. Nuestras dificultades garantizaban la rentabilidad elevada de sus ahorros. Ahora empiezan a reconocerlo en círculos privados. 
            El divorcio se origina en desavenencias profundas en el reparto de las culpas. No hay acuerdo sobre quién equivocó la dosis de veneno.
            La verdad, no me importa demasiado. Fueron ellos, cogidos de la mano, cómplices, sonrientes, seguros de sí mismos, soberbios, despreciativos de las voces críticas, desplegando sus múltiples poderes para imponernos un programa inhumano.
            La Troika ha recetado la recesión duradera en Europa; la pérdida de millones de puesto de trabajo; el empobrecimiento de los Estados, el hambre de los escolares en los países del Sur; el desbordamiento de los bancos de alimento; la pérdida de infinidad de derechos históricos de los pueblos de Europa; la pobreza, la ruina, la humillación, el desahucio de infinidad de hombres  y mujeres dignos; el deterioro de los sistemas democráticos más consolidados de la tierra; el desgobierno de algunos países de la Unión Europea; el resurgir de los fascismos y de otros monstruos de nuestra historia que creíamos olvidados; la amenaza de violencia social en algunas regiones del Continente.
     Un éxito extraordinario. Una minoría de millonarios han visto crecer sus inversiones de forma repentina.  He ahí el último objetivo de esta sociedad de criminales. Logrado, sin duda.
            No habrá agua en el mundo para lavar sus culpas. Este divorcio no arreglará nuestros problemas. Queda Merkel, la auténtica adalid de los recortes. 
            En los últimos estertores de su convivencia, La Troika se ceba nuevamente con el pueblo griego. Grecia debe cerrar siete hospitales públicos, por imposición de estos desalmados. Y diez mil trabajadores públicos deben ser despedidos. Sus sueldos son la garantía de que Grecia abonará los intereses a los socios ricos. Si yo decidiera por todo el pueblo griego, mañana Grecia abandonaría el euro. Suspendería inmediatamente los pagos de esa deuda abusiva y pondría todo mi empeño en recuperar los derechos de mi pueblo. Mañana, si de mí dependiera, los escolares griegos no tendrían que husmear en los cubos de basura, como perros abandonados, para pagar con su hambre los intereses establecidos por esta hermandad de criminales.
            Pero este divorcio que se anuncia tampoco reparará los daños humanos que resultan seguramente irreparables. La única posibilidad de reparación que nos queda es la reparación moral. Que los artífices de este crimen contra los derechos de los pueblos  acaben algún día ante los tribunales competentes, como acaban los criminales de guerra. 

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