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sábado, 2 de febrero de 2013

Excusatio non petita...


Más concisión me pide una lectora
y hoy la tendrá en un abracadabra...

    Y tomaré prestadas palabras ajenas, de un autor admirado. Como lector nunca encontré una prosa más gozosa, un universo de palabras más torrenciales, envolventes, con una capacidad de enajenación tan poderosa. Como un vino extraordinario al que te aferras para gozar en paz de tu propia soledad. 
     Se trata de Gabriel García Márquez. El texto que hoy me inspira está sacado de la novela "Crónica de una muerte anunciada" y  dice así : 
    "....Antes de pisar tierra firme se quitaron los zapatos y atravesaron las calles hasta las colinas caminando descalzas en el polvo ardiente del mediodía, arrancándose mechones de raíz y llorando con gritos tan desgarradores que parecían de júbilo. Yo las vi pasar desde el balcón de Magdalena Oliver, y recuerdo haber pensado que un desconsuelo como ese sólo podía fingirse para ocultar otras vergüenzas mayores..."
     Vergüenzas mayores. Da igual manifestar dolor o indiferencia, distanciamiento, ocupaciones peregrinas...
    Cuando se pretende ocultar esas vergüenzas mayores, siempre hay algún observador en un balcón que te desenmascara.
    Mientras su partido afronta, probablemente, la mayor crisis de su corta historia , Esperanza Aguirre se encontraba en la República Dominicana. Se desconoce el objetivo del viaje. Sí sabemos que , en su ausencia, las bolsas de  basura acumulada se desfondaban en las redacciones de los periódicos.
   Una harpía aulladora reclama sus dominios.
   
         
...cuénteme, por favor, cada palabra
y diga si es conciso, mi señora.
    

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