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martes, 12 de noviembre de 2013

Wert es una lacra nacional

        El domingo fui uno de los incautos que multiplicó el eco de una broma de mal gusto por la red. Los inventores de la broma tuvieron, al menos, un acierto descomunal en su propuesta. En la página web de un periódico nacional se anunciaba la dimisión de Wert, cansado de soportar presiones. Reconozco que la alegría, -y la dependencia de un medio inadecuado para indagar en la red-, me hizo perder la necesaria prudencia. Creí  aquella cabecera de noticia en una muy bien clonada falsa página. El gozo me dotó de una fe de carbonero. El día se iluminó. Incluso creo que oí el campanil de la torre del pueblo repicando gozoso. Puede que recuperara alguna ilusión de las que se pudren en la memoria esperando mejores días. La LOMCE al carajo, me dije. Un buen momento para replantearnos la batalla.
            Es que Wert logra sacarme de quicio. Y con razón. No debe haber en toda la trayectoria histórica de los cargos públicos del último periodo democrático ni una sola persona peor valorada que él. Apenas un 1,5 es la valoración que ha obtenido en la última encuesta de valoración que se ha publicado. Él jamás obtendría una de sus becas por procedimientos legales.
            Debe haber mucha gente como yo. Si hemos de creer a los autores de la broma, obtuvo casi cien mil visitas en el plazo de unas horas. Un tesoro para ellos si patrocinan estas ocurrencias con anuncios. Quizá sea el objetivo verdadero.
             Wert ha seguido, no obstante, erre que erre, en la justificación de sus desmanes, de los desmanes que Rajoy le solicita por supuesto, y hoy nos hemos desayunado con la noticia de que los recortes de las Becas Erasmus eran una consecuencia de las políticas europeas. Adelantaba la prensa que el nuevo reparto de fondo para becas de intercambio que prepara Bruselas dejará sin beca a la mitad de los universitarios españoles que gozan de ella. O sea, que Wert solamente se adelantaba prudentemente a los hechos anunciados por Bruselas. La noticia se difundió tras la reunión del ministro con los responsables de Universidades de las Comunidades Autónomas; fueron ellos los que la dieron a conocer  porque  Wert no atendió a la prensa. 
            Europa es cínica y desalmada en muchos de sus comportamientos. No hay duda. Pero en este caso el ministro se ha pasado varios pueblos.
            Ha faltado tiempo al portavoz de Educación de la UE para descalificar las afirmaciones de Wert. Y han sido palabras durísimas. Textualmente ha dicho que los argumentos de Wert para justificar sus recortes a las becas Erasmus de los universitarios españoles, queriéndose amparar en medidas presupuestarias europeas, son una patraña, son "una mentira indefendible", "una basura de argumento". Ha añadido que el ministro se equivoca si sigue por esos derroteros. Y ha aclarado que, lejos de recortar la dotación económica para España, en la dotación para 2014 que el ministro conoce desde principios de octubre hay un aumento de recursos que roza el cinco por ciento. Añade Europa que la dotación establecida para los próximos siete años se incrementará en un cuarenta por ciento.
            Wert debe buscarse argumentos diferentes. Mejor, debe dimitir y convertir la bromista ocurrencia del domingo en noticia gozosa para este país. Ya va siendo hora de que tengamos alguna.
      Afortunadamente, aunque se postula cada día como el salvador imprescindible de esta patria malherida, ya no gobierna Aznar. A saber qué habría hecho si Europa le espeta sin rodeos que uno de sus ministros es un mentiroso, y un manipulador que usa argumentos basura para justificar sus tropelías. Por unas cabras marroquíes invadió el Peñón de Perejil. Puede que, contando con el asesoramiento de su amigo Bush, experto en invasiones justificadas, hubiera mandado a las Compañías de Operaciones Especiales a tomar Bruselas.
            Este gobierno, todos ellos se han habituado a la mentira como procedimiento político de urgencia. Sin más proyecto que empobrecer al Estado, salvar la banca, privatizar los servicios públicos rentables, precarizar el empleo, y recortar de forma insoportable las rentas del trabajo, toda su gestión precisa la envoltura de la mentira.  Puede que aquí les sirva para remontar en las encuestas, pero Europa es muy vieja, una puta vieja que conoce el oficio y es experta en las artes del engaño desde hace siglos. Y estos mentirosos que gobiernan, cuando intentan involucrar a Europa en sus mentiras, son burdos, primarios, mediocres en cualquier menester que precise inteligencia. El hazmerreír del continente, incluso cuando se ponen servilmente a disposición de la Europa mezquina que ahora nos domina.  

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