Páginas vistas en total

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Síndrome de Estocolmo

   Diagnostican este síndrome a las personas retenidas contra su voluntad, especialmente víctimas de secuestro, que desarrollan una relación de complicidad y un fuerte vínculo afectivo con sus secuestradores. Generalmente porque mantienen la esperanza de salir ilesas de esa situación de violencia que soportan.
            Creo que este país ha empezado a desarrollar ese enfermizo vínculo con quienes lo tienen prisionero en una cárcel inhumana a la que denominan crisis, un concepto polivalente que se emplea como excusa para el expolio continuado que venimos soportando.
            Yerran alimentando ese sentimiento; supongo que muchos esclavos también lo generaron. Pero yerran, sobre todo, porque no hay ni  la más mínima esperanza de salir ilesos.
            Ayer el pirómano Wert, afirman que sin conocimiento del resto del gobierno, publicaba en el BOE una agresiva disposición eliminando las ayudas del Estado a una buena parte de los estudiantes universitarios del programa de intercambio europeo conocido como Erasmus. Un torpedo a la línea de flotación de la frágil balsa en la que el gobierno, la derecha revanchista y empeñada en establecer desigualdades por decreto, ha colocado a la educación de este país. 
            Rectificó horas después, sin reconocerlo desde luego. Afrontaba con la rectificación la alarma generada por el "estado mental", ilusión injustificada supongo que quería decir, de contar durante todo el curso con una beca de muchos universitarios españoles matriculados en universidades extranjeras. Y rectificó obligado por las fuertes críticas generadas en su propio partido y en muchos departamentos educativos de la Unión Europea. La reacción inmediata y organizada de los afectados fue extraordinaria. Dudo que ellos hayan obligado al ministro a rectificar, por este curso, su proyecto. Hace ya tiempo que a este gobierno las demandas ciudadanas,  multitudinarias y justísimas, no le cambian el paso. Todo lo fían a la manipulación y a la complicidad de los medios amigos cuando se aproximen las próximas elecciones. Y por lo que comprobamos, no les faltan motivos para mantener esa confianza en el futuro .
            Yo no creo que el BOE sea el cuaderno de notas de ningún ministro donde pueda escribir sus propias ocurrencias. Pidamos la cabeza de Wert. Está justificado. Pero no olvidemos que lo que Wert perpetra es el programa del Partido Popular; que no es la Ley Wert, que no son las disposiciones de Wert. Son las leyes y las disposiciones del gobierno de Rajoy.
            No dimitirá desde luego después de esta maniobra irresponsable. En realidad es una maniobra del consejo de ministros, encabezado por el presidente de gobierno. En puridad deberían dimitir todos.
            Hoy Montoro, celoso de la notoriedad alcanzada por su compañero de fechorías, ha logrado titulares merecidos. Según este pequeño Nostradamus que el azar generoso ha puesto en nuestras vidas, el cambio de tendencia económica ya es imparable. Y según sus previsiones, la recuperación será tan brillante que España ya no será un país, sino una supernova luminosa que irrumpirá en la economía internacional provocando admiración y envidia a partes iguales. Niega rotundamente que en España haya habido nunca una burbuja inmobiliaria. Es un diagnóstico erróneo de la economía mundial. Él, la más brillante cabeza de la economía contemporánea, lo mantiene.
            Sinceramente, no sé clasificar a este individuo. ¿Es un cínico? ¿Un irresponsable? ¿Un incompetente? ¿Un incauto que confía en engañar a todo el mundo con afirmaciones tan peregrinas como ésta?
            Los derroteros actuales de la economía española están descritos en cualquier manual de economía. Todas las señales confirman que nuestra crisis será aún muy duradera; que el desempleo tardará aún años en alcanzar cifras razonables; que el empleo que irá aflorando será de muy baja calidad, precario, temporal, mal pagado, y que nos condenará a una sociedad con desigualdades profundas, donde derechos reconocidos en el ordenamiento constitucional no estarán en absoluto garantizados, salvo para quien pueda pagarlos.   
            Predicen también los manuales el desembarco del capital especulativo y las esporádicas subidas de la bolsa. Y dichas predicciones se cumplen al pie de la letra. Compran nuestros activos más rentables a precio de saldo. Nos arruinan aún más. Nos hacen cada día más dependientes. Así que esta imparable recuperación es, en cierto modo, un corredor hacia la muerte anunciada de nuestro sistema económico y social. Se la pueden meter donde les quepa.
       Hay aun un tercer titular seleccionado para integrar la crónica de la indignidad de este día de otoño dubitativo. La Fiscalía General del Estado no duda de que el Partido Popular tuviera una contabilidad oculta, la que en el argot se llama "contabilidad en B", pero mantiene que ese procedimiento no es delito en el caso de un Partido Político. Por tanto, ya puede Bárcenas utilizar sus papeles para encender la barbacoa, si consigue un permiso carcelario de fin de semana. No les encontrará mayor utilidad. Todo quedará en un delito fiscal del que fuera tesorero del Partido Popular. Lo han pillado con dinero injustificado e injustificable en paraísos fiscales. Ahí quedará todo este trajín de corrupción política, tráfico de influencias, fraude fiscal, financiación ilegítima del partido que gobierna y basura institucional. Unos años de cárcel y un retiro dorado en alguna de esas islas de piratas modernos que tan bien conoce. 
            Quisiera entender qué utilidad que no sea delictiva tiene una contabilidad B, la practique quien la practique. Quizá la Fiscalía General del Estado podría sacar una circular orientándonos al respecto, por si también nosotros pudiéramos acogernos a los indudables beneficios que debe generar su práctica. No hay duda que produce sobresueldos y cuentas millonarias en Suiza.
           La independencia de los poderes del Estado está bajo sospecha hace ya tiempo en los casos de corrupción política en este país. Es cada día más evidente.
            No obstante, la última encuesta de intención de voto que ha caído en mis  manos, publicada hoy mismo en los telediarios, marca una subida del Partido Popular en un 1,5% en la intención de voto con respecto al mes pasado. Y es una tendencia de los últimos meses.
            Decidme si este país no tiene un acusado síndrome de Estocolmo. A mí, al menos, no me cabe otra explicación razonable. 
            Lástima, a mi edad, tener ya mucho más pasado que futuro. Con más redaños o con algunos años menos, os juro que estaría haciendo mi maleta y que casi me daría igual cualquier destino. Me llevaría conmigo la profunda vergüenza que España me provoca, hoy mucho más fuerte, más intensa, más justificada que cualquier otro sentimiento negativo de los que crecen en las tierras pobres de la desesperanza  y la frustración.

2 comentarios:

  1. ¿Pero por qué hemos de irnos? A mí también me entran ganas pero, aunque diga que no, éste es mi país, tanto como suyo. Son estos genocidas los que deberían irse. Están encendiendo una mecha muy peligrosa amparados en el adocenamiento de un pueblo, que, sin duda, un día despertará.

    ResponderEliminar
  2. Me he hecho también esa pregunta. Pero la verdad es que me siento avergonzado, extranjero moral, desterrado interior, impotente. Con respecto a las encuestas, podría ser que sean datos manipulados; no me extrañaría. Lo han colonizado todo cuidadosamente, lo han corrompido todo; el Tribunal Constitucional, el Consejo General del Poder Judicial, las Instituciones en su conjunto. ¿Por qué no, también el CIS...? No tienen fronteras morales en su afán manipulador.

    ResponderEliminar