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domingo, 9 de marzo de 2014

Democracia de guiñol

      Madame FMI, esa sibila del capitalismo sin fronteras, ese ser andrógino que viste de diseño y ha olvidado la risa en el mismo lugar donde perdió su alma y su conciencia, acude a reforzar en las encuesta al gallego dubitativo y amoral al que otorgasteis el derecho de dejarnos sin futuro. Que estamos en la senda correcta,- nos dice con su voz sin matices, tras haber ingerido la infusión de yerbas que descubren el futuro al escogido-, pero hay que insistir en las reformas laborales y aumentar el IVA.
     Cada vez que oigáis hablar de esa necesidad de avanzar en las reformas laborales, un trozo de la bóveda de derechos que el trabajador había ido construyendo lentamente, se desploma sobre nuestras cabezas y el beneficio del capital sube un peldaño en su escalera hacia el colapso.
   Y ahora la derecha europea, emboscada en esas Comisión donde el capital se enrosca y pone sus huevos venenosos, la que dicta leyes de hierro para el pobre y es amable y permisiva con sus amigos ricos, vuelve a insistir en que el gallego cínico al que otorgasteis el privilegio de arruinarnos, nos apriete las tuercas. Hay que insistir en la reforma laboral, rebajar los costes sociales a las empresas, y subir los impuestos indirectos. De paso hay que privatizar todos los servicios públicos que puedan derivar en empresas productivas.
       ¿Habéis oído que alguno mencione la corrupción y la evasión fiscal como los dos motores más potentes que nos impulsan a la ruina? 
        No. ¡Jamás! 
     Son los corruptores  y los evasores fiscales los que apoderan a sus empleados en los órganos de poder de esta democracia de guiñol con la que intentan distraernos.
   Mientras el gallego pronuncia sus discursos mostrándonos la puerta hacia la tierra prometida donde mana la leche de los veneros por propia iniciativa, se desploman los panales desde las ramas de los árboles rebosantes de miel y donde la tierra te ofrece al paso una cosecha de panes candeales, vosotros bajáis un escalón hacia la ruina y hay otros que suben de dos en dos en dirección a un riqueza injusta, porque se basa en el robo al estado y en la explotación de un semejante.
     Y con cada paso que damos en esa dirección, el Estado que queríamos protector, se va convirtiendo en un desconocido, una guarida de canallas que pervierten su función. Pronto no será sino una traílla de perros adiestrados para defender las fortalezas donde los ricos se aíslan de la mugre cotidiana y para limpiar las calles de los desahuciados fieramente armados de pancartas.
             Y si aun dudáis, es que el teatro de guiñol os tiene confundidos. El gallego que nos arruina mientras nos dice que gobierna, ha sido cuidadosamente desprovisto de principios morales para que cumpla su función, invocando la ley y sin que le remuerda la conciencia; él ha sido programado para mentir con desparpajo, como un robot cínico y sin alma. Pero creo que vosotros no habéis sido programados para dejaros engañar. En alguna parte, buscadla, debéis tener un alma intacta y valerosa.
            

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