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martes, 25 de junio de 2013

Madrid, Madrid, Madrid...

   
            El 10 de junio de 2003, dos diputados, Eduardo Tamayo y María Teresa Sáenz, elegidos en las listas socialistas, desertaron en la sesión de investidura en la que debía ser elegido Rafael Simancas presidente de la Comunidad con el apoyo de IU. Aquella deserción impidió, de hecho, la investidura del candidato de izquierdas. Seis meses después se celebraron de nuevo elecciones autonómicas y ganó Esperanza Aguirre. Con aquella situación aprendimos que la fuerza de los votos no siempre resulta decisiva en democracia, porque los seres humanos tienen precio y aprendimos también que los golpes de Estado tienen cien formas de llevarse a cabo.
            Desde 2003 la Comunidad de Madrid, resconquistada por el brío de esa mujer de vocación ejemplar, es completamente liberal. Quiero decir exactamente que se rige en la gestión política por  los principios  de Esperanza Aguirre y sus secuaces. Uno de ellos establece con meridiana claridad que cualquier servicio público susceptible de generar beneficios debe ser privatizado con carácter inmediato.
            En 2003 el liberalismo más auténtico, el más feroz y depredatorio del Estado, le abrió a Alí Babá las puertas de los Servicios Públicos de Salud de la Comunidad de Madrid.
            Ahora un juez ha decidido imputar a algunos de los implicados en el desmantelamiento de la medicina pública. Son causas menores. Lo acostumbrado: prevaricación, cohecho, malversación de caudales públicos... Entre los imputados hay dos ex consejeros de la señora Aguirre, Güelme y Lamela; dos políticos en activo integrantes del actual gobierno de la Comunidad, el Director General de Hospitales de la Comunidad de Madrid y la Viceconsejera de Salud Pública; y  cinco responsables de empresas sanitarias beneficiadas del proceso de privatización, entre otros Unilabs, Ribera Salud, Capio y Asisa.
            Una de ellas, Capio, de la que alguna vez hemos hablado con motivo de los irónico que resulta su nombre, está siendo investigada por el juez para conocer a sus verdaderos accionista. Parece ser una pantalla de sociedades que tienen su capital en Luxemburgo y en las Islas Caimán, como sabéis territorios de piratas conocidos con un eufemismo generoso, paraísos fiscales, territorios opacos a la actuación de las Haciendas Nacionales y poblados por bandidos anónimos e influyentes. No sólo saquean la medicina pública. Además  hurtan sus beneficios al fisco. 
            Liberalismo puro.
            En la actual oleada privatizadora ha aparecido un invitado nuevo, HIMA San Pablo, una empresa afincada en Puerto Rico, que afirma que aspira a gestionar hospitales públicos madrileños para dedicarlos al turismo sanitario. Para los madrileños se recuperará, probablemente, la beneficencia de los años de hierro del franquismo.
            La tercera medicina pública más desarrollada del mundo, la española, un modelo de gestión de salud pública levantada con el esfuerzo colectivo para la atención de los ciudadanos del que debemos sentirnos orgullosos, está siendo entregada sin condiciones a quienes aprovecharán nuestro esfuerzo para el lucro de sus accionistas. 
            A pesar de este anuncio de los portavoces de HIMA San Pablo, el gobierno de Madrid considera que la oferta de esta empresa es una oferta seria, creíble y firme. González, el presidente madrileño entronizado por Aguirre, afirma que si se dedica al turismo sanitario será sancionada. Le ha faltado precisar con qué insignificante parte de sus beneficios purgará su delito. La escasa penitencia que se impone a los transgresores en ese mundo opaco donde el capitalismo mueve sus hilos hace que la sanción nunca sea disuasoria. No pasa de ser un lavatorio de manos en el que los cómplices, políticos y económicos, simulan restablecer el equilibrio roto. Una burla más a la opinión pública.
            De lo que no queda duda alguna es de que hay una puerta giratoria que comunica el despacho de los responsables políticos que programan la privatización de la medicina pública y los Consejos de Dirección de las empresas beneficiadas. Un buen refugio para estos adalides del liberalismo, cuando cumplen su parte del guión.
            Llamemos a cada cosa por su nombre. Liberalismo no es el término adecuado. El término adecuado es saqueo.
            El pueblo madrileño debe sentirse un pueblo rico. Ya se sabe que los ricos verdaderos votan a la derecha, porque es ese el voto de la gente elegante, de la gente con clase que no necesita servicios públicos masificados porque tiene dinero suficiente para cubrir sus necesidades sin el concurso del Estado ladrón que nos roba los impuestos. Pues hacen lo que deben. Los depredadores, -perdón, los liberales-, tienen un lema extraordinario. "Tendrás cualquier derecho que puedas costearte". Madrid está en el buen camino. Al menos, votando a esa derecha liberal, los fumadores madrileños podrán fumar a cubierto en Eurovegas en el crudo invierno mesetario. Una bendición de dios.

domingo, 23 de junio de 2013

La Troika agoniza

  Lo dije recientemente, por otro motivo, pero es una verdad que tiene infinitas aplicaciones. La historia lo ha demostrado, incluso la Historia Natural. Todos los seres monstruosos llevan dentro la semilla de su propia autodestrucción. Y la Troika es uno de esos seres incompatibles con las leyes de la lógica, la lógica social y la lógica económica.
            Los socios de conveniencia, la Europa Merkeliana, El Banco Central Europeo, tan condicionado en sus actuaciones por el criterio alemán, y el Fondo Monetario Internacional se culpan ahora mutuamente del fracaso estrepitoso en el rescate de los países y las destructivas medidas que se establecieron para los mismos, imponiéndose a los Parlamentos Nacionales bajo la amenaza de permitir el hundimiento económico.
            Media Europa ha soportado, y seguirá soportando, sus injustas e inútiles medidas colonizadoras.
            Pero hay muertos, cadáveres económicos que ya no reportan beneficios. Grecia, es un muerto que provoca sonrojo. Y hay otros países que agonizan en las salas de urgencia de la economía europea, mientras los socios ricos debaten la parte del botín que les corresponde, cuando se consume el saqueo.
            Las toneladas de papel impreso, teorías económicas de encargo para justificar sus políticas interesadas, son ya papel mojado. La realidad lo demuestra cada día. Las explicaciones de los esbirros al servicio de las teorías ultraliberales, aunque estuvieran emboscados en las cátedras inaccesibles de Universidades de prestigio, o en los Consejos  Rectores de organismos  de contrastada solvencia intelectual, resultaron fallidas, falsas, ideológicas, envenenadas por intenciones estratégicas. 
            Teorías interesadas con un único objetivo en Europa, colonizar las economías más frágiles. Para ello se ató corto al Banco Central Europeo, impidiéndole de hecho activar sus propios recursos a tiempo para contrarrestar los ataques especulativos contra las necesidades de financiación de los países. Luego, todo ha sido una cascada de acontecimientos programados a favor del capital y en contra de los pueblos.
            Esta hermandad criminal ha trabajado a conciencia para precarizar el empleo, para rebajar los salarios, para recortar los derechos sociales de los pueblos, para minimizar el papel del Estado en su función de defensor de los propios ciudadanos y de equilibrador de las diferencias mediante los servicios públicos. 
            Los países del Sur estamos listos para la invasión definitiva. España, especialmente, porque un gobierno cómplice, le allanó los caminos. Como añadido, en nuestro caso, Wert les facilitó dejar a este pueblo desarmado. Selección temprana de la mano de obra menos cualificada y que mejor aguantará su explotación; limitación de plazas públicas, umbrales económicos y reducción de becas para el acceso a las enseñanzas superiores y universitarias, selección económica, de hecho, para acceder a las titulaciones superiores. Este gobierno indigno enmascara sus intenciones bajo una buena palabra, la excelencia; pero no se trata de la excelencia académica, sino de la excelencia de la cuenta bancaria. La Universidad dejará pronto de estar sostenida con fondos públicos. Sus enseñanzas solo estarán al alcance de quienes puedan pagarlas. Modelo FAES, modelo USA, modelo Partido Popular.
            Así, sin acceso a la formación, los hijos de esta sociedad desarrollada, cualificada, con una economía razonablemente fuerte, tendrán que aceptar los empleos precarios, malpagados, renunciando a muchos de los derechos conquistados por sus padres o por sus abuelos, con contratos fuera de la ley porque pretenden alejar las relaciones laborales de la supervisión judicial, y con escasas cotizaciones sociales que difícilmente les garantizarán una pensión digna alguna vez. 
            Cospedal ha anunciado una inminente campaña "pedagógica" a favor de esta ley de Educación que persigue la excelencia y la superación de las lacras educativas de este país de analfabetos. Intenta contrarrestar la demagogia de quienes se oponen a esta ley por intereses exclusivamente ideológicos o personales, en su interesada opinión. Bien hecho. La manipulación y la mentira es la estrategia más granada de esta mujer cínica y privada de conciencia social; no podía faltar en este caso.
            Esta hermandad criminal, la Troika, ha trabajado a conciencia para profundizar la brecha entre ricos y pobres, personas o países. Ha hecho un buen trabajo. 
            Pero sabemos que preparan un divorcio agresivo. Hay cadáveres, países destruidos y otros al borde de la sima. En voz baja, el coro de cómplices que ahondaron nuestra ruina reconoce que las medidas aplicadas no se diseñaron para la recuperación de los países con problemas sino para garantizar el beneficio de los países ricos. Mil veces lo hemos dicho. Nuestras dificultades garantizaban la rentabilidad elevada de sus ahorros. Ahora empiezan a reconocerlo en círculos privados. 
            El divorcio se origina en desavenencias profundas en el reparto de las culpas. No hay acuerdo sobre quién equivocó la dosis de veneno.
            La verdad, no me importa demasiado. Fueron ellos, cogidos de la mano, cómplices, sonrientes, seguros de sí mismos, soberbios, despreciativos de las voces críticas, desplegando sus múltiples poderes para imponernos un programa inhumano.
            La Troika ha recetado la recesión duradera en Europa; la pérdida de millones de puesto de trabajo; el empobrecimiento de los Estados, el hambre de los escolares en los países del Sur; el desbordamiento de los bancos de alimento; la pérdida de infinidad de derechos históricos de los pueblos de Europa; la pobreza, la ruina, la humillación, el desahucio de infinidad de hombres  y mujeres dignos; el deterioro de los sistemas democráticos más consolidados de la tierra; el desgobierno de algunos países de la Unión Europea; el resurgir de los fascismos y de otros monstruos de nuestra historia que creíamos olvidados; la amenaza de violencia social en algunas regiones del Continente.
     Un éxito extraordinario. Una minoría de millonarios han visto crecer sus inversiones de forma repentina.  He ahí el último objetivo de esta sociedad de criminales. Logrado, sin duda.
            No habrá agua en el mundo para lavar sus culpas. Este divorcio no arreglará nuestros problemas. Queda Merkel, la auténtica adalid de los recortes. 
            En los últimos estertores de su convivencia, La Troika se ceba nuevamente con el pueblo griego. Grecia debe cerrar siete hospitales públicos, por imposición de estos desalmados. Y diez mil trabajadores públicos deben ser despedidos. Sus sueldos son la garantía de que Grecia abonará los intereses a los socios ricos. Si yo decidiera por todo el pueblo griego, mañana Grecia abandonaría el euro. Suspendería inmediatamente los pagos de esa deuda abusiva y pondría todo mi empeño en recuperar los derechos de mi pueblo. Mañana, si de mí dependiera, los escolares griegos no tendrían que husmear en los cubos de basura, como perros abandonados, para pagar con su hambre los intereses establecidos por esta hermandad de criminales.
            Pero este divorcio que se anuncia tampoco reparará los daños humanos que resultan seguramente irreparables. La única posibilidad de reparación que nos queda es la reparación moral. Que los artífices de este crimen contra los derechos de los pueblos  acaben algún día ante los tribunales competentes, como acaban los criminales de guerra. 

jueves, 20 de junio de 2013

Las condiciones de los vencedores

    No sé si todavía habrá personas que no estén convencidas de que vivimos una guerra, sorda, sin bombardeos y sin cadáveres, pero con idénticos objetivos que las guerras convencionales, el dominio de territorios, de materias primas, de riquezas, el sometimiento de otros pueblos y el pago de los daños de guerra a quienes resultaron vencedores. 
            En los momentos en que uno de los contendientes acepta la derrota, tienen lugar las mal llamadas conferencias de paz en la que los vencedores establecen sus duras condiciones a quien perdió el envite. 
            Yo creo que nosotros, España me refiero, se da por territorio sometido. 
            Tienen a Grecia en los últimos estertores, casi olvidada ya en su miserable situación, humillada y sometida al desprecio de los socios ricos. Un país imposible. Reconocen que erraron en las medidas que aplicaron a su frágil situación económica. Un país deshecho, pero nadie ha acabado en la cárcel de por vida por recetar la ruina a una nación y a un pueblo. Y ahora mantienen su agonía para que sirva de referencia a los demás. 
            "Así os veréis algún día, si osáis resistir a nuestra fuerza", nos dicen, señalando con dedo acusador a la cuna de Europa. 
            Y os recuerdo que el FMI estaba entre los médicos de urgencia que provocaron el coma irreversible.
            Portugal se desangra lentamente. Es tierra conquistada, sometida, pero su rendimiento, su Producto Interior Bruto, no la hace una presa demasiado apetecible. Es una víctima colateral, imprescindible en la reconquista paulatina de Europa, porque, como en la última gran guerra, la reconquista ha comenzado por el Sur.
            España está en los objetivos inmediatos e importantes. Es una pieza básica, una de las economías más poderosas del mundo convertida en rehén es un proyecto tentador. Nos ven derrotados o conocen que estamos aguantando con las últimas reservas. 
            El FMI nos ha enviado su misión, con el encargo de hacernos llegar el ultimátum.
            Sí, de nuevo el FMI, el médico verdugo que ayudó a arruinar al pueblo griego.
            Nos ofrecen la paz - el crecimiento a medio plazo y la generación de empleo de forma paulatina-, pero establecen sus duras condiciones.
            La reforma laboral les parece insuficiente; es necesaria una mayor flexibilidad laboral. El término flexibilidad comienza a ser odioso. En esta ocasión lo han traducido en sus temibles significados:   reducción significativa de salarios, aparcar los convenios colectivos, incluso los que estén en vigor, y reducción inmediatas de cotizaciones empresariales a la Seguridad Social. No contentos con ello, la propuesta  estrella que es un claro desprecio a la soberanía de este país, al ordenamiento legal que nos hemos otorgado, y a los derechos de los trabajadores en un país civilizado y democrático, - eso creemos-, propone alejar a los jueces de las relaciones laborales y, especialmente, de los despidos. Es decir proponen la ley de la selva para regular los contratos de trabajo. Barra libre al capital, sin incómodas regulaciones legales sometidas a la mirada escrutadora de los jueces. ¡Fuera el tercer poder de los asuntos delicados!
            Es la propuesta de un vencedor inhumano y cínico a un pueblo cautivo y derrotado.
            Sobre la disminución de los ingresos del Estado, si se reducen las cotizaciones sociales de la Empresa, dan, por supuesto, solución. ¿Creéis que han hablado de un sistema impositivo que establezca una fiscalidad progresiva que grave más a quien más tiene? ¿Creéis que han propuesto medidas eficaces para combatir el fraude fiscal? ¿Creéis que han traído propuestas para la eliminación universal de los paraísos fiscales? ¡No sabéis de economía real, ilusos! La solución está en el aumento del IVA, en los impuestos indirectos, los más injustos que se pueden establecer.
            ¿Mejorará el consumo con esta batería de medidas de guerra? ¿Cómo no...?- nos dicen. La gente prefiere ganar una miseria a estar parado. Ahorraremos prestaciones a los desempleados. Y los nuevos esclavos afortunados se gastarán la miseria, desde luego.
            O sea, nos ven en las últimas; predispuestos  a aceptar las condiciones inaceptables que nos devuelvan a la Segunda Revolución Industrial. Hablábamos de un retroceso  de treinta años, pero nos han abierto la puerta y nos hemos dado de cara con el siglo XIX.
            Seguramente estamos derrotados, porque la misión criminal del FMI no traía bandera blanca, sino condiciones inhumanas, soberbias,  humillantes. Y escaparon ilesos.
            Europa, la Europa de los hombres y mujeres que se ganan la vida trabajando, contempla nuestra desgracia con notable indiferencia. Parecen no advertir que ellos serán el próximo objetivo. No quieren saber que en esta guerra no hay territorios neutrales, porque Europa es cara; los derechos laborales y ciudadanos que establecimos como ámbito para la convivencia de los pueblos son una forma de competencia con los beneficios del capitalismo inhumano y criminal. Sí, criminal. Hay quien ya me ha recriminado la dureza de mis calificativos, pero no tengo otro adjetivo para calificar los procedimientos empleados. Son una forma de crimen programado contra los pueblos y contra los derechos humanos.
            La Europa ciudadana debe saber que solo es cuestión de tiempo que la alcance esta mano de hierro. Y cada pueblo derrotado será una palanca para minar los derechos del vecino. No hay un ácido más corrosivo que el hambre para la solidaridad entre los seres humanos. 
            Quizá mañana será tarde para parar los pies a este monstruo, cada vez más voraz, más violento, más poderoso y más fortalecido por las instituciones y los gobiernos cómplices. O comprados.


martes, 18 de junio de 2013

Bruselas tiene un plan

   Se les llena la boca con la palabra plan. Son estupendos. Bruselas tiene un plan para atajar esa sangría generacional que la gestión intencionada de la crisis económica ha provocado entre las personas más jóvenes del mercado laboral. Solo en España las personas desempleadas menores de veinticinco años rondan el millón.
            Pero me los imagino suspirando aliviados. Acabaron sus cuitas. Bruselas tiene un plan. Y hasta tiene un instrumento, al parecer. El Banco Europeo de Inversiones, que debería estar echando humo para ayudar al Sur de Europa a salir de una situación insostenible. Lejos de ello, sus actuaciones son imperceptibles, por temor a las Agencias de Clasificación que podrían arrebatarle la triple A de la máxima solvencia si manifiesta demasiada implicación en fortalecer a las víctimas de los planes del capitalismo internacional, al empobrecido Sur que se ha convertido en la palanca imprescindible para domeñar a los estados europeos y a su excesivo gasto en políticas sociales.
            Asquea oír la palabra plan. Y asquea, especialmente, que se convierta en primera plana de la prensa  que se dice independiente. 
            El plan en cuestión consiste en el establecimiento de un fondo destinado a potenciar el empleo juvenil allí donde las estadísticas del desempleo son más alarmantes, España, Portugal, Grecia, Italia... Sí, el Sur empobrecido y esquilmado. El plan son seis mil millones que deben ser suficientes para erradicar el paro durante siete años. Mil seiscientos millones corresponderán a España. 
            Coged la calculadora. Aunque yo creo que es una cuenta simple. Mil seiscientos millones,- cuando lleguen si llegan-, para emplear a un millón de desempleados juveniles durante siete años. Tocan a la friolera de doscientos treinta euros anuales. Sí, una provisión de diecinueve euros mensuales por cada joven desempleado. 
            Todo un plan. En Bangladesh los niños semiesclavos ganan eso. Sus padres, casi treinta.
            Pero es un plan.
            Tiene sus contraprestaciones, por supuesto. Europa es seria, responsable, controla cada euro que aplica en erradicar los defectos atávicos del Sur, proclive a vivir por encima de las posibilidades que ellos están dispuestos a concederle. 
            No habrá dinero sin compromisos por parte del gobierno en ahondar  las heridas de la reforma laboral, la sangría de las pensiones y la ¿adecuación? del sistema educativo a las demandas del mercado laboral. Cada euro de Europa nos costará miles de euros a los trabajadores españoles y una sangría incontable en los derechos que creíamos consolidados, así  como en la calidad de vida que merecemos. 
            Cada euro que integra las limosnas de Europa nos cuesta cientos de euros en intereses desmedidos por las locuras del sistema financiero protegidos por instituciones cómplices o temerosas, y hablo de los gobiernos sucesivos en los últimos veinte años, por lo menos, y del Banco de España, que no cumplieron con su deber de protegernos del ataque feroz de los especuladores y los oportunistas.
            Sí, Bruselas tiene un plan. 
            Invierte unos céntimos en grilletes y en cadenas y exige al gobierno que nos sujete al banco de los condenados a galeras. Un buen plan. Cuando ya nos tengan sujetos, puede que el paro disminuya y ellos nos alabarán las medidas salvadoras y reclamarán nuestro voto agradecido

jueves, 13 de junio de 2013

La brújula de señalar indignidades hoy anda loca

        
Algunos días hay tantas causas para la indignación, para el asco moral, que limpiarlas mediante esta catarsis de escribir sobre ellas precisaría de una legión de amanuenses hábiles en la interpretación de mi conciencia y de mi voz escrita.
            ¿Os cuento que me resulta vomitivo que en la India, la mayor democracia de la tierra, - 1200 millones de seres humanos- cientos de miles de niñas, desde los diez años aproximadamente, soporten condiciones de esclavitud en la industria textil, con jornadas superiores a las setenta horas semanales y con salarios  de ochenta céntimos de euro diarios que no cobrarán hasta el momento de su boda en concepto de dote nupcial?
            Seguramente, mientras llega ese momento memorable, esos salarios se destinan a la compra de deuda de los países pobres a intereses abusivos, lo cual nos lleva a una doble forma de esclavitud tolerada por las democracias occidentales, a las cuales, de democracia solo les queda el nombre como subterfugio para ocultar los crímenes contra la humanidad bajo una tapadera de decencia.
            ¿Sabéis que todas las grandes firmas nacionales e internacionales del textil están involucradas en esta explotación inmoral?
            ¿Sabéis que Mango, por ejemplo, publica que aumentará este año un 80% sus beneficios empresariales? ¿Un éxito empresarial? Me lo pregunto. El beneficio es el termómetro del éxito. Una legión de ejecutivos de la firma tendrá emolumentos millonarios. Han redescubierto el filón de la esclavitud humana y merecen un premio por su eficacia directiva. Yo creo que merecen la cárcel, sin más explicación.
            Mientras tanto, ya que en Occidente la infancia goza de ciertos privilegios para tranquilizar nuestra conciencia hipócrita, el capital espera esclavizar a los padres para resultar competitivos.
            ¿Sabéis ya que el Banco Central Alemán le ha declarado la guerra al Banco Central Europeo por su política de poner en circulación dinero a bajo interés como una medida para atajar la crisis? Supongo que lo considera una competencia desleal. El capital alemán se beneficia de los altos intereses artificiales de las primas de riesgo en los países más afectados por la crisis. Y el Banco Central Europeo se ha metido en su jardín. Merkel ha debido intervenir a favor del Banco Central Europeo. Otra cosa habría sido despojarse definitivamente de la careta de falso europeísmo tras la que se escuda. No hay Europa, como proyecto. Hay un juego de pesas y medidas trucadas mediante las cuales los poderosos esquilman a los pobres. Como siempre.
            ¿Sabéis que en Siria, la oposición al dictador Bachar el Asad ha asesinado en Alepo a un joven de quince años que se atrevió a defender la independencia de su conciencia, proclamando que aunque descendiera del profeta Mahoma, nadie lo obligará a convertirse en creyente? ¿Qué revolución es ésa? ¿Merece la pena eliminar a Bachar el Asad y sustituirlo por asesinos descerebrados?
            ¿Habéis oído ya que media Europa reclama reponer las fronteras para el tráfico humano, temiendo a las masas de población empobrecida...? ¿Cuánta vida le queda a este proyecto que nació para evitar las guerras entre naciones ferozmente competitivas por el carbón, el hierro, o las colonias de explotación repartidas por el mundo indefenso de los continentes menos desarrollados? 
            Y por hablar de nuestras cosas, ¿habéis oído o visto ya el anuncio del Ministerio de Hacienda que asegura que, tras haber saneado el sistema financiero "entre todos", ahora toca abrir el grifo del crédito para la pequeña y mediana empresa? Otra falacia descomunal para tapar su ineficacia voluntaria. El sistema financiero es un enfermo de pronóstico reservado que Europa aun no ha sacado de la UCI. La mediana y la pequeña empresa necesita crédito sin lugar a dudas y el BCE proporciona dinero en abundancia, pero necesita, sobre todo, ¡clientes!
            Lo saben, pero han matado a Keynes; según dicen Keynes ha muerto y la U.E. lo certifica. Sin empleo, sin clientes, no hay empresas posibles. ¿Quién necesita un crédito para producir cosas que no tienen comprador? En estos casos la experiencia dicta que es el Estado la locomotora de la recuperación. Es el Estado el que debe generar empleo hasta que la economía se estabilice mediante el consumo interno. Pero los Estados de la Europa Merkeliana destruyen empleo cada día, caminan contra la lógica de forma programada. No les interesa la recuperación económica todavía, sino el sometimiento de los estados democráticos a las reglas del capitalismo sin fronteras, es decir, dejar al Estado del Bienestar vacío de contenidos. Con ello, si alguna vez vuelve a fluir el beneficio no tendrán que compartirlo. La fractura social será irrecuperable.
            Y por seguir hablando de cosas nuestras, PSOE y P.P. enarbolan, como muestra de responsabilidad política, un pacto frente a Europa. Por infinidad de razones, el resto de los grupos parlamentarios no lo ha secundado. No obstante, los dos partidos mayoritarios dicen no sentirse demasiado preocupados, porque representan al 85% de la sociedad española. ¿Son cínicos? ¿Se han dado a los estupefacientes? ¿Son, lisa y llanamente, imbéciles...? ¿Hasta cuándo intentarán estirar el mito del bipartidismo? ¿Aún no han captado el mensaje de que no nos representan...?
            ¡Pues habrá que decírselo alto y claro!.
            Estoy disperso, hoy. Pero, entendedme, se me acumulan las indignidades en la conciencia. 
   


miércoles, 12 de junio de 2013

Prohibido el pesimismo

  Debe haber un acuerdo secreto de los políticos de Europa para cambiarnos la percepción de la realidad.
            En Japón, este pasado fin de semana, el presidente de la República Francesa, monsieur Hollande, afirmaba sin el más mínimo atisbo de duda ante empresarios japoneses que la crisis de la zona Euro ya es historia; ha pasado, como pasa un mal sueño, una pesadilla que había durado ya demasiado.
            Por su parte Durao Barroso, el presidente de turno de la Comisión Europea, el tercer cómplice del crimen colectivo contra los pueblos de Europa, afirmaba alegremente que "España ya no es un drama".
            Atento a las oportunidades que le proporcionan sus cómplices políticos, el jefe del ejecutivo español vocifera a pulmón lleno que en "España ya no hay razón para el pesimismo". 
      ¡Esto es magnífico! Debíamos estar volteando las campanas de las catedrales, de las torres, de las espadañas, de los campaniles tan numerosos de este país desagradecido.
            En su lugar nos complacemos en las noticias negativas. 
            Ese mismo día en que el presidente de gobierno nos alegra la prima de riesgo, - al día siguiente el desempleo de los EE.UU. volvió a desquiciarla, según dicen, porque el capitalismo, como todos los seres monstruosos e insolidarios, es de natural asustadizo- , nos desayunábamos con la noticia inhumana de que infinidad de niños en edad escolar, en Grecia, buscan en los contenedores de basura por si encuentran algo de comida que saben con certeza que no encontrarán en sus casas. 
            Niños en parecidas circunstancias en Portugal y en España han de ser alimentados por el sistema educativo o por organizaciones humanitarias.
            Los bancos de alimentos en la Europa del Sur solicitan ayuda urgente porque se sienten desbordados y la demanda crece cada día. Eso sucede cuando la Europa rica ha decidido abandonar su programa de ayuda para estas organizaciones humanitarias, que ahora mismo resultan imprescindibles.
            Veinticinco millones de europeos carecen de trabajo,- el 13% de la población activa de la zona Euro- mientras el capitalismo, también el europeo, explota a doscientos cincuenta millones de niños semiesclavos en los países más pobres de la tierra.
            La locomotora europea, por boca de la canciller Ángela Merkel, anuncia que los jóvenes europeos han de elegir entre tener un trabajo mal pagado y renunciar a derechos excesivamente costosos, o no tener ningún trabajo.
            Aproximadamente treinta mil estudiantes universitarios, privados de sus becas por el gobierno de derechas al que España confió su destino en un momento de debilidad o de locura, han sido expulsados del sistema educativo al no poder hacer frente a las tasas. Entre otras cosas, el gobierno ha tirado a la escombrera de su gestión interesada, irracional y nefasta para los intereses generales del país, muchos millones que ya habíamos invertido en la formación de buena parte de estos becarios en años precedentes. “Bien hecho”, dirá algún descerebrado con razón,” a fin de cuentas, era una inversión que acabará beneficiando a otros países”. Así nos va.
            El paro está en sus máximos históricos; los ingresos del estado, en continua decadencia; y el gobierno recurre a comités de expertos para acabar de cercenar nuestro futuro. Los comités de expertos “independientes” son exclusivamente el subterfugio para afrontar las medidas antisociales con el menor desgaste posible ante la opinión pública. Un engañabobos en toda regla.
            Así que echemos las campanas al vuelo. Abandonemos de una vez el pesimismo injustificado.
            Y la peor sospecha tiene también su nido miserable en Grecia. A pesar de la censura férrea que Europa establece sobre los acontecimientos más negativos que han generado sus medidas inhumanas, algunos corresponsales extranjeros hablan ya de un ambiente general que hace presagiar la guerra civil.
            Las “únicas medidas” posibles empezarán pronto a dar frutos sangrientos en alguna parte. Quizá es lo que pretenden, disminuir el número de hambrientos andrajosos que ahora se acumulan en las cunetas del sistema. En las guerras mueren mil pobres por cada rico muerto.

lunes, 10 de junio de 2013

Claro que nos espían

     Hasta tal punto la inmoralidad se ha adueñado de nuestro presente que vivimos rodeados de conceptos vacíos. Creemos ser dueños de nuestras vidas, de nuestro tiempo, de nuestros movimientos y del espacio por el que circulamos casi sin limitaciones. Es sólo un espejismo inducido por convencionalismos hábilmente incorporados a nuestra existencia con el propósito de mantenernos apaciguados, como a un rebaño al que se le permite la ilusión de sentirse dueño de sus movimientos en el prado donde lo apacienta su pastor.
            Derechos humanos es, en los tiempos que corren, el concepto más distante de su significado original que yo conozco. A no mucha distancia en cuanto al proceso demoledor de vaciedad de contenido al que actualmente es sometida está la palabra libertad. Podemos continuar durante mucho tiempo enunciando conceptos desnaturalizados por la degradación de los valores humanos; o retorcidas perífrasis con las que los comunicadores oficiales intentar enmascarar las medidas inhumanas o las situaciones insostenibles. 
            Pero, por rabiosa actualidad, el concepto que acaba de desnucarse ante los ojos de mucha gente incauta es el derecho a la privacidad en nuestras vidas personales.
            De pronto nos hemos enterado. 
            EE.UU. espía al mundo entero por razones de seguridad. Luxemburgo espía al Gran Duque y al Jefe de Gobierno. Inglaterra espía a sus ciudadanos siguiendo los pasos del amigo americano. Y ya sabíamos que China utiliza el ciberespacio como escenario de una guerra sorda. Y por lo que a mí se me alcanza, estos casos que la prensa airea son sólo el exponente de procedimientos generalizados, y no sólo por parte del poder político, sino, sobre todo, por parte del poder económico que maneja el mundo.
            La red y la telefonía móvil han supuesto una revolución sin precedentes en la historia humana. Nunca nadie tuvo a su alcance instrumentos más poderosos para la comunicación. Pero tampoco nunca tuvieron los que administran el poder una cadena más segura con la que sujetarnos del collar.
            Admitámoslo. La libertad en su sentido estricto ha muerto. Nos queda su reflejo como señuelo. Mientras nos lo muestren, creeremos que somos los dueños de nuestras decisiones. Y, quizás, en cierta medida aun seamos dueños de algunas en la esfera privada, pero sólo de aquellas que no afectan al orden que nos han diseñado.
            Vuestra tarjeta de crédito es una enciclopedia sobre vuestra vida que es escrutada minuciosamente con objetivos muy diversos. Vuestro banco vende esos datos. Vuestra compañía de teléfonos vende vuestros datos a empresas que se dedican, luego, a ofreceros productos por teléfono. La corrupción en determinados servicios públicos pone en circulación infinidad de datos vuestros, datos que corresponden a vuestra privacidad. Figuráis en miles de bases de datos como objetivo comercial, fundamentalmente, pero también por otras razones.
            Vuestras apariciones en la red están sometidas a un escrutinio feroz, o lo estarán algún día cuando alguien necesite información sobre vosotros. Hay ya estimaciones reales de que la mitad de los jóvenes que soliciten trabajo en el futuro quizá vean condicionada su consecución por el perfil de sí mismos que han ido dejándose a girones en la red. El curriculum será un aspecto secundario. La empresa valorará más la "huella digital".
            Estamos troceados y repartidos, como casquería, en los tenderetes de un mercado inmoral.
            Así que Obama y sus procedimientos no son algo novedoso. Solo gente cándida podría sentirse sorprendida.
            Obama, la esperanza negra de este mundo convulso necesitado de esperanzas, aunque resulten imposibles, afirmó que no se había espiado a un solo americano; solo a extranjeros, porque los extranjeros, al no estar protegidos por las barras y estrellas, carecemos de privacidad. 
            Mentía, ¡claro!
            Yo hace meses que compruebo que les interesa lo que escribo. No os diré cómo ahora, pero es fácil saberlo. Escondidos en sus madrigueras blindadas y armados de sus programas secretos se creen a salvo, porque desprecian la mente humana. Se equivocan. La máquina perfecta la diseñó la evolución en un largo proceso y la llevamos entre los huesos del cráneo. No son los únicos que indagan en los contenidos de este blog que intenta denunciar los procedimientos del capitalismo y la servidumbre de los gobiernos cómplices. No me incomoda. Escribo para que los demás lo lean. Me produce regocijo que se alarmen. Ellos y media Europa. Y si uno quiere visitas de un lugar determinado, sólo tiene que utilizar palabras clave, las que hacen saltar las alarmas de la seguridad local. Resulta divertido juguetear con ellos; en el fondo están automatizados por el miedo y por el afán de controlarlo todo. Pero, resultan peligrosos para la libertad humana. Son la nueva forma del totalitarismo. Se saben impunes y no tienen el freno de ningún principio moral. 
             Aunque resulte insólito,- estábamos convencidos de que los políticos son gente honesta-, hemos sabido que Obama  es un político que miente, porque de su espionaje no se ha librado el pueblo americano.
            La realidad es que un peón minúsculo del gran engranaje de la CIA, probablemente el que curioseaba vuestro blog hasta la semana pasada  en busca de palabras peligrosas, un tal Edward Snowden, un tipo con cara de chico educado, seguramente mormón de clase media acomodada, se ha ido de la lengua en un arrebato de honestidad, dolido por la intromisión del Estado en la privacidad de sus conciudadanos.
            Casualidades de la vida. Ha sucedido un par de días antes de la cumbre entre Obama y Xi Jinping, el presidente chino. Había cosas que tratar. Ahora China es el gran competidor por el dominio del mundo. El "sueño chino", control de los recursos naturales de forma silenciosa y feroz competencia comercial con Occidente, comienza a ser mucho más que un sueño. Se sustancia cada día un poco más. Y si no se puede dominar a China, parece llegado el tiempo de los pactos. 
            Obama se guardaba un reproche poderoso para esta cumbre, la agresividad china en el uso del ciberespacio para el espionaje militar, político, industrial y de cualquier otra índole.
            Casualidades de la vida, la inoportuna filtración de los procedimientos del gobierno norteamericano lo ha dejado al descubierto, desautorizado para hacer a China reproche alguno. 
            En realidad, hemos asistido a la apertura en una compleja partida de ajedrez. De salida, China ha logrado ya una posición ventajosa. Seguramente Edward Snowdem, ese espía insignificante pero dueño de un arsenal de información, es infinitamente más rico que la semana pasada. Previsoramente se encuentra refugiado, -oficialmente de vacaciones por motivos de salud-, en Hong Kong. Desde allí nos da lecciones sobre la libertad de expresión y el derecho a la privacidad de las personas.
            ¡¡Estupendo!!  
            Un tipo de la CIA con aspiraciones de convertirse en referente mundial de honestidad.
            Aprovecho para saludar al compañero de Snowdem que leerá esta entrada muchos minutos antes que vosotros, en busca de contenidos peligrosos para la seguridad de su país. 
            Un consejo, si me lo permite, señor espía de guardia. Debiera aprovechar la situación para solicitar aumento de sueldo. Ponga sobre la mesa el caso del compañero Snowdem. Un espía mal pagado, y dueño de información tan delicada, sí resulta un peligro verdadero para la seguridad de cualquier país. Como todos los seres monstruosos, cualquier forma de totalitarismo tiene la autodestrucción en su código genético. Si no entiende algún concepto, conoce mi correo; puede solicitar aclaración. 
            ¡Ea, buen servicio!  Si es usted un honorable padre de familia americano, salude en mi nombre a su señora y a sus hijos.