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lunes, 23 de julio de 2012

Madame FMI


(16-06-2012)
Papisa de los mercados, sibila de falsedades liberales embutida en traje sastre, que oculta su visión deshumanizada de los seres humanos tras  una elegancia sin emoción como corresponde a un ser sin alma, con las entrañas de basalto y el corazón de piedra pómez. No ha ascendido, que se sepa,  desde su interior oscuro y , quizá, desconocido para ella misma ni una sola sonrisa hasta la boca delgada, dominadora, sin memoria ya del último beso verdadero que dejó en la piel de otra persona.
No se ha comprobado que, como a Escila, le haya florecido entre las ingles una jauría de perros rabiosos y feroces, pero se presiente a esa jauría aullando en algún rincón de su cerebro  cuando destila sus remedios infalibles para salir del oscuro laberinto  donde sus cómplices nos han ido encerrando poco a poco.
Impone las medidas que le dictan los muñidores de nuestra ruina con la autoridad indiscutible de  una  reina madre  autoritaria y altiva: subir IVA, subir impuestos especiales, privatizar, pagar los rescates de la banca con el salario de los funcionarios… Austeridad para los más necesitados. Pobreza de diseño. Veneno ideológico revestido de ciencia indiscutible.
Ni ella ni nadie ha oído hablar en el FMI de la Tasa Tobin,  de los paraísos fiscales,  de las SICAVs, del fraude fiscal y su amnistía. Desconocen las insoportables diferencias entre los trabajadores de las diferentes regiones de este planeta esquilmado, que ella y sus cómplices están utilizando para arrebatarnos los derechos que nos ha costado siglos conquistar.
Habría que tomar de nuevo esa Bastilla, investigar el catálogo de iniquidades que debe tener en sus archivos, airear sus sótanos horrendos impregnados con la pegajosa podredumbre de la complicidad en tantas injusticias,  enjuiciar a sus inquilinos por crímenes de lesa humanidad, y, al fin, condenarlos, sin otra posesión que sus dos manos, a buscarse el sustento en los cubos de basura donde el pueblo griego sobrevive a sus dictados inhumanos.
En momentos así pienso que debería existir algún dios. Quizá existiera, también, el infierno que merecen.

¡Rescatados!


(10-06-2012)
¡Por fin, ya era hora de acabar con este sinvivir! Después de tanto negarlo el bueno de Mariano, después de haber cortado cabezas en su propio partido a quien osó aceptarlo como posibilidad, tan sólo hace dos días... Pedro negó a Cristo tres veces, y fue el primer papa de su Iglesia. Mariano se ha negado a sí mismo más de mil veces en sólo seis meses de gobierno. ¿Qué cargo extraordinario le reservará el destino? La voluntad de dios es insondable. Sólo Él conoce sus designios y el destino que reserva a los cobardes y a los mentirosos.
Mariano no sale a la palestra. El que iba a llamar al pan pan y al vino vino escurre el bulto tras el rictus desabrido de Guindos o tras las enaguas de Soraya, la mensajera del miedo.
Y yo quiero saber cuánto me costará el rescate de "nuestro" sistema financiero, de esa banda, -sí, bandidos, ¡claro!- sin código moral  ni capacidad profesional, por lo que puede verse, que nadie ha controlado. Ellos sí, es indudable, han vivido por encima de "nuestras" posibilidades.  Por ahora sabemos lo que nos ha costado hasta el momento. Caminamos hacia el pasado a  la velocidad de los neutrinos. Ya nos hemos dejado en el camino treinta años de conquistas sociales.
Veo - y es el dolor más inmediato porque es el más reciente- que se quedarán al margen los hijos de la crisis, a los que preparé para estudiar carreras en la Universidad en un instituto del extrarradio urbano de una ciudad cainita y narcisista cuyas familias no pueden costearles la matrícula.
Pero quiero saber, mejor hoy que mañana, cuánto nos costará a los que financiamos el mayor catálogo de indignidades que nunca nos habían  infligido en menos tiempo, cuántos puntos de IVA habré de soportar cada vez que vaya a la tienda de la esquina, cuántos años habré de prolongar mi vida laboral, cuánto recorte habré de soportar en la pensión por la que he cotizado toda una larga vida laboral. Ya hemos oído que la esperanza de vida de los jubilados que reciben prestaciones del sistema, - los otros no cuentan, pueden morir en paz en las cunetas cuando a bien lo tengan- es una carga insoportable para el estado. Algo se os ocurrirá, me temo.
"Son los riesgos del sistema" - nos diréis. "A veces se pierde, a veces se gana". Son los riesgos de daros la oportunidad de gobernar - añado yo. Vosotros siempre habéis privatizado el beneficio. Para el pueblo que os dio la mayoría dejáis la ruina, a escote entre los que apenas si pueden alimentar a la familia. Os dio la mayoría, y habéis interpretado que os dio permiso para convertirlo en el vertedero de cualquier inmundicia del sistema.
¡Enhorabuena! ¡Rescatados! Ya no somos los náufragos del sur, en esta Europa sin ideas, sin sentido colectivo, de frutos tan tardíos.
¡Se van a enterar en la Eurocopa!

¡Os toca pelear!


(10-06-2012)
Acabo de despedir a una promoción de bachillerato. Nada nuevo; nuestro centro lleva treinta y cinco años sacando promociones de bachilleres.
Celebramos el acto de rigor. Lo organizaron ellos. Una cena en un restaurante popular, con buena parte del profesorado que ha participado en su proceso formativo. Fue emotivo.
En el brindis, en nombre del profesorado, les dije que les veía un hermoso brillo de esperanza en las miradas, de gente enamorada de la vida. Les dije también que estábamos despidiendo a una generación honesta, trabajadora, bien preparada, que porta una enorme floración de esperanza por granar; una generación que  ha hecho fácil  y agradable el trabajo al profesorado. Gente que merece un futuro razonablemente feliz, porque buscar una felicidad razonable es la obligación de los seres humanos de cualquier condición.
Les dije que durante varios años juntos habían recibido conocimientos específicos relacionados con las asignaturas que han estudiado, pero también un amplio abanico de actitudes frente a la vida, de valores, de creencias y convicciones, y que, con todo ello, el sistema educativo ha colaborado con la edad y con las familias para ayudarles a ser personas más útiles para la sociedad y para sí mismos.
Les dije que habrían oído decir al profesorado muchas veces que la formación facilita las cosas en la vida, que cabía la posibilidad de que las circunstancias actuales les llevaran a desconfiar de ese mensaje, pero que sigue siendo una verdad incuestionable, porque la formación, el conocimiento y los valores son un tesoro en cualquier circunstancia.
Les dije que las generaciones anteriores han procurado mejorar el mundo, porque es una constante de los seres humanos; que, a pesar de ese esfuerzo permanente, el mundo que van a encontrar cuando les toque tomar decisiones no será el mejor de los posibles; pero que  es ley de vida y les corresponde a ellos mantener el esfuerzo por hacerlo mejor en el futuro. Y que en democracia lo más eficaz es la fuerza del voto para cambiar las leyes, cuando no se adecúan a  la defensa de nuestros derechos.
Les desee un futuro largo y  feliz. Y les dije: “Os queremos”. Y os juro que era cierto.
Puede que alguna de esas personas jóvenes a los que hemos estado animando y preparando para los estudios universitarios, mañana mismo nos detenga en la calle, nos mire de hito en hito, y nos reproche nuestro afán. “No previsteis - puede que nos diga- que somos hijos e hijas de familias humildes; no nos dijisteis que la matrículas de la Universidad se iban a encarecer de un modo prohibitivo para nuestras familias acosadas por la crisis; no nos dijisteis a tiempo que las condiciones para lograr becas se iban a endurecer de esta manera…”
No sé si algunos de los docentes que se han pasado seis años animándolos a estudiar, a alcanzar el nivel de formación más alto que pudieran, se verán impelidos a pedirles perdón. Yo, desde luego, no. Seguiré animando a las generaciones venideras. No puedo aceptar para ellos un futuro mediocre, si pueden aspirar a uno mejor. Les diré que las leyes se cambian con el voto. Y que ahora les toca pelear por sus derechos, tal como seguramente nos habrán oído decir cientos de veces.  Les diré: “¡Os toca pelear! No aceptéis mentiras en los programas políticos.   Ahora os toca descubrir que las lecciones de Historia que aprendisteis no eran un tostón insoportable, sino un aprendizaje  para la vida".

El lunes, blanqueo


(7-06-2012)
Pongamos que yo fuera el mayorista de la droga en mi comunidad. Que lo llevo siendo hace ya largos años. Vivo bien. Pago en efectivo. Tengo mi pirámide clientelar de pequeños camellos trabajando para mí. Me rebosan los billetes sin justificación. El negocio va bien.
Pongamos que yo fuera el mayorista de la explotación sexual de mujeres en mi comunidad. Que lo llevo siendo hace ya largos años. Vivo bien. Pago en efectivo. Tengo mi pirámide clientelar de chulos asociados trabajando para mí. Me rebosan los billetes sin justificación. El negocio va bien.
Pongamos que soy un honrado empresario de la hostelería de mi comunidad. Como es hábito en la mayoría de estos negocios, llevo prudentemente doble contabilidad. Además, al calor de la crisis, he despedido a buena parte de la plantilla, que sigue trabajando para mí, pero comparto su sueldo con el seguro de desempleo y me ahorro las cotizaciones de la Seguridad Social. La contabilidad B rebosa de billetes. El negocio va bien.
Pongamos que practico un profesión liberal, que vivo de facturar a mis clientes. Soy médico, dentista, abogado... Pongamos que pacto con mi cliente el cobro en la cuenta B, sin factura alguna, sin recargo por IVA. Pongamos que uno de cada tres lo acepta. La cuenta B rebosa de billetes. El negocio va bien. Ahorramos. Ya pagarán la factura de los recortes los funcionarios y los asalariados, esos privilegiados que no deben preocuparse de buscarse el pan en el mercado cada día.
En cualquier caso el negocio va bien, pero es incómodo. El dinero negro tiene sus servidumbres, testaferros, prudencia permanente en el aumento de patrimonio, intranquilidad... Y, sobre todo, el riesgo de que, por una de esas situaciones azarosas de la vida, te descubra Hacienda; o la Justicia.
Todos tranquilos. El lunes, blanqueo. Sin consecuencias. El lunes, cualquiera de estos defraudadores, que abundan más de lo imaginable, ingresará su dinero negro en una cuenta corriente y por un módico 10% contará con un patrimonio legítimo, a salvo de preguntas molestas por parte de Hacienda, de la Justicia o del Estado.
Pongamos, ahora, que yo fuera un funcionario, sí un privilegiado menos pobre que los que han perdido su puesto de trabajo. Pongamos  que he perdido desde que comenzaron los recortes un 7% de mi capacidad adquisitiva; pongamos que el estado me retiene el 27% de mi nómina. Pongamos que lo acepto sin quejarme, porque está establecido que la financiación del Estado democrático se asienta en un sistema impositivo justo, proporcional y progresivo. Pongamos que, involuntariamente, cometo un error a mi favor en mi declaración anual del IRPF. Cuando Hacienda lo descubra, habré de resarcir la cantidad defraudada, aun de forma involuntaria, y abonar, además, un 20% de recargo.
Pongamos, por último, que yo fuera el Sr. Rubalcaba, el jefe del partido más votado de la oposición. En breve perdería una moción de censura, porque el partido que gobierna tiene mayoría absoluta.
Pero la plantearía.
Para decirle al pueblo soberano que hay otra forma de hacer política. Y porque corremos el riesgo de que la democracia degenere hasta el punto de que el propio pueblo la desprecie.
La Isonomía, la igualdad efectiva de los ciudadanos ante la ley, será pronto arqueología. Cada día que pasa este gobierno deteriora de forma grave la imagen del país en la esfera internacional. Nos avergüenza y nos arrebata credibilidad. Pronto no les quedará nada que destruir.

Es verdad, soy lego en economía


(4-06-2012)
En ocasiones, llevado sin duda por la desesperación que nos provoca la ausencia de lógica en el comportamiento humano, doy en pensar que la crisis que atenaza a Europa es  artificial y mantenida por razones que se me escapan. Sí sé que las medidas que se aplican no son técnicas. Son ideológicas y marcadamente fundamentadas en intereses nacionalistas e ideológicos.
Soy lego en economía, pero no me falta información. Y, afortunadamente, soy capaz de relacionar datos y sacar conclusiones.
Miro números y datos. Soy propenso al exabrupto. Valga como justificación mi infancia de gañanes y cabreros sin escuela. Los números y los datos sólo me arrancan exabruptos, expresiones soeces, maldiciones a quienes gestionan nuestras vidas de forma tan lamentable.
¿Qué datos se amontonan en mi memoria?
Europa:  500 millones de ciudadanos, de nivel cultural medio-alto, entre los que predomina la clase media, con razonable nivel de consumo, facilidad de acceso a la cultura y a las comunicaciones, alejada ya , en su mayoría, de ideologías extremas, democrática, civilizada, que vive el más largo periodo de paz y de integración de toda nuestra historia colectiva.
Producto interior bruto: 15.000.000.000.000 de euros. Sí. ¡Billones! El mayor de la tierra, si lo consideramos en su conjunto. Un tercio mayor que el de los Estados Unidos, si necesitamos referencia. La Unión Europea es el mayor productor de riqueza del mundo.
Calidad de vida: Equiparable a los países con mayor calidad  de la tierra: además de los propios países europeos,  Canadá, Australia, Nueva Zelanda, y quizá, Japón. Pero Japón es un hormiguero humano con infinidad de fragilidades; el 80% de los europeos tendríamos allí problemas de adaptación. ¿Me preguntáis por los EE.UU.? Es el país de los contrastes. Acumula el 80% de las grandes fortunas, con un nivel ilimitado de acceso al bienestar y, también, 80 millones de personas marginales, en el umbral de la pobreza, a los que el estado  casi no protege. Nunca sería mi opción como país para vivir allí. El liberalismo radical me asquea.
Servicios públicos: los mejores del mundo, considerados en su conjunto, aunque aún haya contrastes notables. Tengamos paciencia; algunos países se han incorporado a la Unión hace poco tiempo, y venían de una situación diametralmente opuesta.
Igualdad efectiva ante la ley y respeto a los derechos humanos. Uno de los mayores niveles del mundo.
Situación actual:
Lamentable, al borde de la quiebra  y del hundimiento del proyecto colectivo, lo que es causa de regocijo controlado en otras economías regionales. Se alegran  por nuestra pérdida de competitividad, pero lamentan nuestra quiebra como clientes. No hay alegría completa.
Causas:
1.-Unión incompleta; la moneda común no implica la actuación solidaria del órgano regulador, el BCE.
Evidencia: Presta al 1% a quienes especulan contra los estados nacionales, la Banca Europea, necesitada de recuperar sus pérdidas en la crisis financiera generada por las hipotecas “sub prime” o la burbuja inmobiliaria. Esta especulación se traslada a unos intereses superiores al 6% en ocasiones contra la deuda de los estados nacionales.
¿Hay solución? Evidentemente, los Eurobonos, serían una medida razonable.
¿Por qué no se afrontan de modo racional?
En principio parece que no interesa a Alemania, cuya deuda es barata, exporta, y saca beneficios de la actual situación. Tampoco, a otros países ricos que aún no están soportando la crisis en toda su dureza.
2,.Ausencia de unidad fiscal y política, con medidas comunes, eficaces, solidarias y administración equilibrada de los recursos.
Inconveniente principal: el nacionalismo, sin lugar a dudas.
¿Es Alemania la causa principal? Eso percibimos. Pero sería injusto olvidarse  de que la socialdemocracia alemana ha estado  inicialmente en el núcleo original de la Unión. Es verdad que Merkel es una mala copia del canciller Otto von Bismark, que transparenta su nacionalismo y su falta de solidaridad con el resto de la Unión. Gestiona Europa con los mismos criterios que un ama de casa gestionaría la economía familiar. Pero nadie la ha elegido presidenta de Europa. Y, a todas luces, camina contra corriente, como si no tuviera noticias de las consecuencias del liberalismo y del control del déficit como único procedimiento en las crisis del 29. Ella aprovecha el vacío  de diseño de la Unión Europea para defender los interese de sus votantes y sus socios.
¿Hay esperanzas? Sí. Merkel se queda sola. Incluso Cameron, el conservador que dirige el gobierno británico, clama ya por la unión fiscal y política. Y es muy significativo.  El Reino Unido no es un socio fiable. Se ha reservado cuotas de independencia sospechosa en el tema de la moneda  única y en el de la unidad fiscal. Es lógico, el mayor foco de las transacciones financieras de Europa es Londres. Pero parece dispuesto a entregar esa cuota de independencia. El Reino Unido está en recesión desde hace meses.
Lacra:  25 millones de parados. El 30%, menores de 30 años. No han podido asentar su proyecto vital. Bien formados, capacitados, potencialmente muy productivos; se ha invertido dinero en su formación. Serían los sustitutos naturales de las capas medias que acaben su vida laboral. Un capital humano devaluado.
Remedio posible: apuesta decidida. El 3,5% del PBI administrado por un organismo autónomo, interestatal, con el objetivo del pleno empleo, coordinando planes regionales.
Inversiones: Energías renovables, actividades medioambientales, mejoras de las comunicaciones, infraestructuras públicas, agricultura sostenible, acuicultura, nuevas tecnologías, biotecnología, economía solidaria con las zonas mundiales donde la hambruna asesina seres humanos…
Consecuencias:
Liderazgo mundial justificado; eliminación de una buena parte de los costes de la crisis; eliminación inmediata de los riesgos indudables que corre la democracia en determinadas regiones; recuperación económica de la zona euro.
Y, a medio plazo, liderar - lo contrario de los que ahora se hace- el control de la especulación que se basa en las diferencias abismales de derechos laborales en diferentes regiones del mundo. La defensa de nuestro modelo de vida y de nuestra organización social y ciudadana; su extensión a otras regiones del mundo, porque somos la referencia en derechos y libertades.
¿O no?  Ya han invertido más del doble en la recuperación  del sistema bancario, pero no mejoramos.
Es cierto; soy un lego. Pero los hábiles gestores nos llevan a la ruina.  Da pena ver sus comparecencias públicas. Aunque uno los repudie ideológicamente, casi dan ganas de animarlos con una palmada en el hombro. “¡No te preocupes, hombre, Mariano! Ya mejorará la situación. No desesperes…” Ahora resulta que era Europa.
Nada de preguntarle por aquellas aseveraciones, tan rotundas como falsas, de que la crisis se iría como humo por la chimenea en cuanto España tuviera un gobierno como dios manda. O dios no nos ha mandado este gobierno, o esta crisis hunde sus raíces en otro territorio. Pero, mejor no preguntar. No sea que le provoquemos problemas de conciencia o de dignidad, dimita y convoque elecciones anticipadas. Porque entonces sí que nos rematan los mercados ¡Menudo revuelo en el corral!

Si había algún plan, sólo produce ruina


(30-05-2012)
Habría algún programa en la cabeza del PP. Sin duda alguna. Menos Estado, que sepamos.
Al calor de la crisis, desmontar vía presupuestos la mayor parte de los servicios públicos o minimizarlos; liberalizar el mercado de trabajo, lo que traducido viene a significar dejar a los trabajadores por cuenta ajena y sus derechos a merced de la voluntad del empresario; modificar el modelo autonómico ; minimizar la influencia de la oposición mediante el control de los medios de comunicación públicos, o mediante su ninguneo  amparándose en la mayoría absoluta; fraguar una amnistía fiscal para los defraudadores de gran calado , gente afín a la ideología -¿o habría que decir intereses?- conservadora;  y modificar algunas leyes molestas para la conferencia episcopal y el sector más rancio de nuestra sociedad.
¡Y todos contentos!
La desconfianza de los mercados cesaría en cuanto Mariano Rajoy tomase posesión de la Moncloa, a la cabeza de un gobierno como dios manda. Pero la prima de riesgo bordea durante semanas límites de catástrofe y la Bolsa conoce las peores caídas de su historia.
Las reformas liberalizadoras - las más feroces de cuanto hayan dispuesto gobiernos democráticos en las últimas décadas- producirían sus efectos inmediatos. Pero el paro crece y no dejará de hacerlo durante toda esta legislatura. Y en pocos meses de gestión este gobierno ha recibido más muestras de rechazo que ningún otro en la historia de la democracia reciente, por una buena parte de la ciudadanía.
El Partido Popular se caracteriza, según doctrina defendida por sus voceros, por su buena gestión en cualquier lugar donde gobierna. Pero son sus comunidades  -Madrid y Valencia, y no Andalucía curiosamente, amenazada hasta límites insoportables por el ministro Montoro durante la campaña previa a las elecciones en esta Comunidad- las que han provocado una subida inesperada en el déficit del 2012 por la ocultación de su propio déficit en miles de millones.
Bankia - no olvidemos el control político del Partido Popular en esta institución y la encarnizada lucha por su control en el seno del partido- era anteayer un modelo exportable de gestión financiera. Pero  hoy precisa 24.000 millones de euros del dinero público para tapar sus agujeros , mientras  arrastra al sistema financiero español a una intervención europea.
Mientras, la sensación de la ciudadanía intranquila es que nadie gobierna ; se desparraman ocurrencias. Pero eso no es gobernar. Y es cada día más difícil culpar a Zapatero. Entre otras cosas porque la memoria del pueblo es de corto recorrido. Y porque la mayoría absoluta que el pueblo les otorgó estaba fundamentada en una cierta -e injustificada- esperanza de mejora.
Allá el pueblo con su fe de carbonero.
Rajoy se multiplica en inútiles besamanos por las cancillerías de media Europa mendigando que el BCE compre deuda española. De paso pone una vela a dios y otra al diablo, es decir, una vela a Merkel y otra, a Hollande.
Se dice que ocupa el escaso tiempo libre en intentar comprender por qué sus reformas empeoran la situación del país. Pero lo que sabemos con certeza de este hombre de estado - como dios manda- es que se ha vuelto más esquivo que nunca: esquiva al Parlamento, esquiva a la oposición, esquiva a los medios de comunicación  y con ello evita dar explicaciones al pueblo que lo votó, y se rumorea que también esquiva a sus ministros. Queda Soraya, admonitoria, envarada, tensa, sola, transmitiendo los viejos "mantras" que a nadie tranquilizan.
¡Y los ministros!  Los más osados, repartiendo ocurrencias para ocupar espacio en los periódicos, para dar sensación de actividad. De los demás, nada sabemos. Son oscuros, invisibles, como si no fueran necesarios. Es decir, un gobierno como dios manda que hará los que hay que hacer.
El de Justicia pontifica sobre la verdadera condición de la mujer-mujer, paridora de hijos, establece una justicia de dos velocidades, según las disponibilidad de efectivo del litigante y establece tasas que , de hecho, limitan el acceso de una buena parte de la población a la justicia. Justamente lo que establece la Constitución. Mientras el Consejo Superior del Poder Judicial sufre una hemorragia de desprestigio sin precedentes, sin que el ministro tenga opinión y sin que nadie se vaya, avergonzado, a su casa.
La Ministra de Trabajo da una vuelta de tuerca leonina a las condiciones del trabajador, por si el Decreto inicial no había dejado satisfecho al empresario.
El Ministro de Interior autoriza una marcha de  radicales de ultraderecha el día en que las dos aficiones más radicalmente nacionalistas, encendidas de paso por la señora Aguirre, se dan cita en Madrid. Todo un acierto. ¿Os es que era una amenazador elemento disuasorio para los portadores de ikurriñas y senyeras, producto de una calculada estrategia?
El de Economía se cobra facturas personales pendientes con el gobernador del Banco de España, desprestigiando de forma escandalosa a la Institución y encomienda la evaluación del sistema financiero español a dos compañías privadas, "contaminadas" por intereses comerciales. Como soltar un oso en un colmenar. Las consecuencias según muchos expertos serán catastróficas. Ninguna otra medida sería más dañina. ¿Lo que dios manda? Guindos es un pirómano. Falta saber si por incompetencia o por intereses inconfesables. Conviene repasar su currículum y comprobar su pasado más reciente.
¿Y el de Educación? Es un hombre-récord. Ningún ministro conocido ha logrado en menos tiempo peor valoración y más enemigos en su ámbito que este brillante- según dicen-, soberbio, imprudente y narcisista tertuliano. Espero que tarde en dimitir. Provoca cada día una cascada de agravios. Ayudará mucho a desbancar a la derecha del poder. Él y Beteta son dos bombas retardadas de autodestrucción masiva.

¡Apueste algo, señor Wert!


(22-05-2012)
Como si la educación en este país fuera una cuestión menor y no una obligación moral del estado con los ciudadanos, no se ceja en el empeño de convertirla en un campo de batalla. No bastaban los recortes, la masificación, la selección económica para el acceso a la enseñanza universitaria, la eliminación de la gratuidad de la Formación Profesional que ya se está anunciando...
No es la crisis económica la que nos golpea. Nos golpea su uso intencionado para establecer categorías diferentes de ciudadanos. La igualdad ante la ley que establece como máxima inapelable la Constitución del 78 ya ha quedado derogada por la política de los hechos consumados.
Educación para la ciudadanía era una fábrica de réprobos, inmorales, y rojos sin principios, gente a la que dios repudiará ante la puerta del paraíso. Hemos condenado a varias generaciones al infierno.
Afirmaron sin empacho que la chusma docente estaba plagada de esbirros de Zapatero.
Ahora Wert, con la simpleza moral de las personas irreflexivas, malintencionadas, o que se sienten en deuda ante el sector más reaccionario de esta nación plural y noble, aspira a convertirnos en mensajeros del ultraliberalismo dañino y de la conferencia episcopal , por ejemplo.
Podía haber sido más elegante, como las señoras Aguirre y Cospedal. La una la sustitutirá por Educación para la torería y la otra, por Educación para la cacería. Ahí si hay un proyecto noble, por supuesto. Pero lo suyo es de juzgado de guardia, señor Wert.
¡Va usted dado, señor ministro! Su mayoría absoluta en el Congreso y los libros de texto elaborados al dictado de la conciencia más oscura de España no están, ni estarán nunca, por encima de mi conciencia y de mi sagrada libertad de cátedra. Como tampoco lo estuvo Zapatero.
Apueste algo a que seguiré explicando, si se tercia, en mis clases, que la homosexualidad como opción de las relaciones humanas libremente decididas no precisa cura, ni es una enfermedad, ni pone en peligro la familia tradicional. Apueste, también, a que afirmaré que la homofobia, como cualquier actitud excluyente que tenga su fundamento en la diversidad humana, debe estar perseguida por la ley.
Apueste algo a que seguiré explicando en mis clases, cuando sea necesario, que el conflicto social es una manifestación legítima de la lucha por la soberanía y por la igualdad efectiva ante la ley y a que  pondré cuantos ejemplos me proporciona la historia, que es la maestra de la vida.
Apueste algo a que afirmaré en mis clases que la lucha por el reconocimiento de los derechos humanos está inconclusa y  que, probablemente, nunca concluirá mientras haya en el mundo gente que antepone sus beneficios a la dignidad humana; es decir, que no concluirá jamás y que cada generación ha de tomar esa obligación sobre sus hombros.
Apueste a que defenderé en mis clases con la pasión que me da el convencimiento que la iniciativa privada nunca podrá sustituir al estado en los servicios públicos. Porque el estado tiene la obligación de garantizar los derechos de todos. Y la iniciativa privada sólo tiene la obligación de proporcionar beneficios a los accionistas. Dos mundos muy distantes. Moralmente opuestos.
Apueste algo a que afirmaré en mis clases ,  mientras ustedes van destrozando el estado protector que elaboramos entre todos, que el pueblo soberano a veces se equivoca y elige como gobernante a la culebra como las ranas de la fábula. Pero que nos queda un consuelo, lejano todavía, porque en democracia es posible corregir los errores que cometimos al elegir la papeleta. Ojalá nos quede, al menos, la memoria de lo que estamos perdiendo cada día para poder recuperarlo.
Apueste algo y perderá, señor Wert.
Ocultar la realidad en los libros de texto es un propósito inmoral, señor ministro,  y este propósito ha salido de su cartera. Me divierte que alguien suponga que tiene usted alguna autoridad sobre mi conciencia desde un libro de texto  dictado por un propósito inmoral. Dudo  de que usted lo crea.  Sé que sólo está  tratando de pagar las deudas contraídas durante los últimos años. Pero usted debiera saber que la enseñanza pública no es un tugurio de prestamistas usureros. Debería saberlo si el mundo de sus valores no fuera tan excluyente, si usted tuviera práctica o voluntad de gobernar en democracia por encima de las deudas contraídas o de las mayorías absolutas. Usted y su partido.
Usted, señor ministro, ni nos conoce, ni nos respeta. Si bastaran las mayorías absolutas o los libros de texto, no tendrían ningún valor la cultura, el humanismo, el poder profundo de los convencimientos y los principios morales. Pero todos estos elementos son indominables. Sabe usted tan bien como yo que en esta lucha sorda será usted el derrotado. Es cuestión de tiempo. Apueste algo.
Y en este caso, váyase ya; usted es sólo un recién llegado sobrado de soberbia y falto de conocimientos, de capacidad y de prudencia.